A cincuenta días de las consagraciones de Êcone

Hace cincuenta días, poco más o menos, que tuvieron lugar las consagraciones episcopales de Êcone. En su momento, yo expresé mi desacuerdo con la medida tomada por los superiores de la FSSPX, y mantengo mi opinion. Y aclaro que no es más que una opinión, y no un ataque a la FSSPX como muchos lo interpretaron.

Y aunque también tratamos en el blog la cuestión de los laicos asistente a sus misas misas, creo que vale la pena insistir en lo inoportuno del galimatias canónico-doctrinal redactado por el cardenal Víctor Fernández donde establece, como en un gráfico de flujo, quiénes están excomulgados y quienes no, produciendo un esperpento jurídico librado a la interpretación de cada quien y desembocando todo en un hazmerreír de propios y extraños.

La única certeza que hay es que los están excomulgados son los cuatro obispos consagrados y los dos obispos consagrantes. Y digo certeza porque así lo establece el CIC. Tucho, meterete consumado, complicó todo hasta el ridículo. Y el resultado es el esperado: como nada es claro y todo es confuso y absurdo, nadie hace caso -con alguna excepción que enseguida veremos- a sus anatemas.

La primera cuestión que cualquier estudiante de derecho señalaría es que una sanción penal no puede imponerse sin individualizar y especificar al sujeto sancionado, y no cabe sancionar penalmente a un grupo o colectivo como tal. Lo hace así el cardenal en el decreto nombrando con sus nombres y apellidos a los seis obispos, y eso es clarísimo. Sea quien sea Fernández, ostenta el cargo que ostenta: hay excomunión. Pero no lo hace, porque no puede, a todo el resto de los excomulgados. Y entonces, en la «Nota explicativa«, excomulga al voleo.

Señalamos que las hermanas de la Fraternidad, así como el resto de comunidades religiosas vinculadas a ella, están de parabienes pues, de acuerdo al cardenal, ellas no son cismáticas ni están alcanzadas con excomunión, puesto que la nota solo lanza estas penas a los ministros sagrados y a los fieles laicos, y ellas no son ni lo uno ni lo otro.

Los «fieles laicos» también caen en excomunión en tanto adhieran formalmente a la Fraternidad, dice Tucho. Qué significa «adherir formalmente», se preguntan muchos ante el temor al infierno. El cardenal responde que esa categoría está explicitada en una nota de 1996 del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, la que dice en su nº 7:

En el caso, por el contrario, de los demás fieles, es obvio que no basta, para que se pueda hablar de adhesión formal al movimiento, con una participación ocasional en actos litúrgicos o actividades del movimiento lefebvriano, realizada sin hacer propia la actitud de desunión doctrinal y disciplinaria de dicho movimiento. En la práctica pastoral puede resultar más difícil juzgar su situación. Hay que tener en cuenta, sobre todo, la intención de la persona y la traducción en actos de dicha disposición interior. Por lo tanto, las diversas situaciones deben juzgarse caso por caso, en las instancias competentes del foro externo y del foro interno.

Como puede apreciarse, este documento no dice nada, o dice poco. Y lo poco que dice es «las diversas situaciones deben juzgarse caso por caso», con lo cual, la excomuniones colectivas de Tucho no tienen validez a tenor de la referencia jurídica que él mismo menciona. En todo caso, deberá analizarse caso por caso a cada uno de los 600.000 fieles que asisten a las misas «lefebvristas» en el mundo entero y redactar para cada uno de ellos un decreto de excomunión.

Y, luego, surgen varias dudas. A saber,

  1. ¿Alguien sabe si los nuncios apostólicos, como pide Su Eminencia, han dispuesto los procedimientos para «reconciliar» a los lefebvristas arrepentidos? Me temo que ni siquiera ellos le hacen caso a Tucho.
  2. ¿Alguien sabe si algún obispo o algún párroco ha aplicado ya el ritual de reconciliación que también exige Tucho para volver a admitir en la Iglesia a los excomulgados de Êcone? Me temo que tampoco ellos se lo han tomado muy en serio.
  3. Y abordemos la compleja cuestión de las empanadas. En un priorato, hace algunas semanas, se organizó una venta de empanadas a fin de contribuir a las obras pastorales que allí se realizan. Lo que muchos laicos se preguntaban era si, de acuerdo a las instrucciones emanadas por Su Eminencia, caían en excomunión al comprar ese típico alimento iberoamericano. Algunos sostenían que de ninguna manera debían hacerlo; otros que se podía comprar una sola empanada (o dos, si el índice de masa corporal era igual o superior a 30) porque era ad vitam sustentandam; otros, que podía comprarse hasta una docena por familia tipo. En fin, que la cuestión no quedó resulta y han enviado ya un dubium al Santo Oficio.

El decreto tuchesco también trata la validez de los sacramentos y determina taxativamente que los sacramentos de la confesión y del matrimonio administrados por clérigos de la FSSPX son inválidos. La cuestión de las confesiones es asunto delicado, y mejor no me meto en él. El caso del matrimonio, sin dejar de ser complejo, parece que es más claro. En este sacramento se requiere, para su validez, de un testigo cualificado que es el obispo o párroco del lugar donde se realiza la boda, o el sacerdote por él delegado. Esto lo determina así el canon 1094 del CIC de 1917, aquél que la Fraternidad considera válido. Si bien el Papa Francisco concedió en 2017 permiso a los «Reverendísimos Ordinarios que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad», esos ordinarios pueden concederlas o no, y si las concedieron, pueden retirarlas como ha ocurrido en varios lugares. Según esto entonces, los matrimonios celebrados en la Fraternidad no son válidos, y así lo declarará cualquier tribunal canónico y la Sacra Rota Romana. Si los contrayentes, en cambio, recurren a la Sacra Rota de Êcone, tendrán otra respuesta.

Una prelatura personal, de las muchas que hay en la Iglesia, alarmada ante la posibilidad de pérdida de fieles, y de ingresos económicos, ha desplegado un sistema de sacerdotes itinerantes que dictan conferencias de adoctrinamiento a sus miembros para alertarlos de los peligros de acercarse siquiera a las vecindades de la FSSPX. Súbitamente, han adquirido una profusa devoción al cardenal Fernández (¿habrá sido a cambio de un beso?) y defienden a capa y espada su nota explicativa. Y van más allá todavía. Todo fiel que asista incluso a una misa en la Fraternidad, lo haga por devoción, por curiosidad o por cercanía, cae irremediablemente en la pena de excomunión, aseguran. Ni qué decir tiene aquellos que asisten regularmente todos los domingos. Estoy horrorizado porque, en la ciudad donde vivo, varios centenares de conocidos son ahora réprobos, e irán dentro de algún tiempo a poblar las ya pobladas oscuridades del averno. Según explica este sacerdote de la prelatura de marras, el único motivo por el cual un católico podría asistir a una celebración lefebvrista sería por un compromiso social imposible de sortear. Por ejemplo, una boda o un funeral. Pero ¡atención! Sólo pueden asistir; no pueden comulgar, porque estarían recibiendo la eucaristía de un ministro excomulgado.

  • ¿En qué pena incurren?, le preguntaron al sacerdote.
  • Ehh, ohh, bueno, no incurren en ninguna pena, pero obviamente eso no se puede.
  • Y si lo hacen, ¿reciben las gracias propias del sacramento de la eucaristía?.
  • No, no las reciben, dijo el cura.
  • Pero si el Señor está verdadera y realmente presente en la hostia consagrada, ¿cómo no va a recibir la gracia? ¿La excomunión del ministro producen una especie inmunidad operativa de la eucaristía? ¿La impermeabiliza? ¿La blinda a fin de que no produzca la gracia?.
  • Efectivamente, así es, dijo el cura aliviado.
  • Pero ¿no es que el sacramento actúa ex opere operato? Según lo que usted dice, obraría según la calidad del ministro. ¿En qué se diferencia esa postura de la sostenida por los donatistas?
  • Se hizo tarde. Ya es hora de irnos, dijo el numerario del fondo. Y se fueron.

Tucho, como no podía ser de otro modo, complica todo y convierte a la Iglesia en un hazmerreír para cualquiera que tenga dos dedos de frente. Se hubiese limitado a firmar el decreto de excomunión a los obispos, que nadie se lo iba a discutir, como hizo el cardinal Ratzinger en 1988; pero no, se quiso hacer el cocorito, y embrolló todo. Pero recurriendo a un dicho del sur de la América española, «la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer». Y el que le da de comer, y quien debiera controlarlo, es el Papa León, que a más inri es canonista. Es compresible que no quiera humillarlo despidiéndolo antes de que termine su periodo; eso no lo hizo ni siquiera Francisco. Pero el problema es que, con Tucho, la granja se le lía cada vez más.

122 comentarios en “A cincuenta días de las consagraciones de Êcone”

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Para estar excomulgado segun la norma de 1996 que es la que se tiene en cuenta segun Tucho se requiere exclusividad de asistencia a las capillas de la FSSPX . Por eso cualquier fiel que asista por ejemplo una vez al año a una misa tradicional en latin de la diocesis o del ICRSS ya no estaria excomulgado.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Todos sus superiores jerárquicos excomulgados latae sententiae confirmado por decreto de la Santa Sede y se fuman un puro, les importa nada y algunos hasta hacen rechifla de ello en los hilos porque canónicamente han encontrado no sé qué rendija para apelar.

    Pero que no son cismáticos. No se lo digas que se ofenden. Mucho. Lo son, y en grado sumo. Y orgullosos, porque para eso ellos son la verdadera Iglesia.

    Como se dice en España, a otro perro con ese hueso.

    nachet

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    A Loretar:

    La gran diferencia con lo que dice usted de una empresa y la Iglesia es que la pertenencia a la Iglesia no se identifica con lo que dicen los pastores, a menos que usted suponga que todas y cada una de sus acciones de los pastores están aseguradas por el Espíritu Santo, lo cual no es así. Respecto a casos históricos hay suficientes escándalos de la actuación pontificia como para ir con bastante ojo. La acumulación de beneficios por concesión pontificia era simplemente una forma de robo a los fieles que debían mantener las cortes de cardenales corruptos a costa de los dineros de las diócesis que ocupaban, y esto sucedió a lo largo de siglos, por no entrar en los nombramientos episcopales a principitos de ocho años para que los regios papis se quedaran con la rentas, y esto fue posible sólo por el abuso de poder de la sede romana. Parece que la providencia divina permitió todo eso…O sea que, a la hora de decir si algo es cisma, si quieren ir en serio, que hagan una declaración infalible, con los requisitos del Vaticano I para definir lo que es cisma, o nos limitamos a lo que ha visto la Iglesia en los primeros siglos. El gran problema, que ha salido muchas veces en esta página del wanderer ha sido precisamente una acumulación de poder abusivo en la sede de Roma, que ha verificado lo de Edmund Burke sobre el poder que corrompe.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      La Iglesia es una sociedad visible, así que los límites de su pertenencia SÍ están definidos por lo que externamente disponen sus pastores legítimos mediante la excomunión. Sobre los obispitos de siete años y otros tantos abusos (¡¡¡preconciliares!!!) podemos llenar libros enteros, lo que no podrá encontrarse es un abuso que justificara moralmente salirse del cuerpo visible de la Iglesia. Que es lo que ha hecho la FSSPX, de facto y ahora de iure, una vez ha recaído la sentencia de la Santa Sede. Precisamente, toda la lista histórica de abusos y malas acciones que hayan cometido los Papas y otros pastores opera en contra de los supuestos de la Fraternidad, pues si los abusos no justificaban el cisma antes, tampoco lo justifican ahora. Y si una declaración unilateral sin obediencia no bastaba para constituir verdadera comunión antes, tampoco la constituye ahora.

      Sobre la «acumulación de poder abusivo» en la Sede de Roma, no sé lo que quiere decir Vd. La jurisdicción de la Sede Romana ha sido suprema, ordinaria e inmediata desde San Pedro, lo único que se ha desarrollado es el modo de su ejercicio. Si la forma concreta de su ejercicio en 2026 se presta a abusos, pues habrá que corregir esos abusos; pero yo no veo dónde está el abuso, para ser concretos, en lo que los Papas han pedido establemente a la FSSPX: que acepten el Magisterio ordinario desde 1958 según su grado de autoridad, admitan que el NOM es un rito válido y lícito, y se sometan al Derecho canónico.

      La gran cuestión de todas estas disputas no es si todo lo que ha hecho Roma desde 1958 es absolutamente correcto, que bien puede no serlo, sino aceptar o no aceptar una reacción que vuela por los aires (aunque sea contra la voluntad de sus defensores) el dogma de la Iglesia visible y jerárquica.

      Loretar

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Está confundiendo jurisdicción suprema con jurisdicción absoluta, como si cualquier cosa que mandara el papa, por el hecho mismo, ya obligara en conciencia, lo cual es falso. Por tanto, si visiblemente manda algo injusto, y no se acepta, no por ello se está fuera de la Iglesia. Una mera desobediencia al papa no es cisma. Tiene el poder de las llaves, no el de cambiar las cerraduras. Y lo de la acumulación abusiva de poder es bastante claro, ¿es necesario que elija a todos los obispos o que apruebe todas las formas de vida religiosa? ¿qué bula pontificia aprobó la regla de san Benito? Por supuesto que el problema no es ni el Vaticano II, ni lo que pasó después de 1958, sino el espíritu (que no la letra) del Vaticano I, que exacerbaba toda una serie de abusos que venían de la Baja edad media: los desmanes litúrgicos de Urbano VIII (el que condenó a Galileo) con los himnos romanos, Pío X con el salterio romano o de Pío XII con la semana santa no son menores que la reforma de Pablo VI. La pregunta es para qué sirve este despotismo con pretensiones de ilustración en orden a la unidad de la fe ¿qué sentido tiene prohibir de facto un Misal que se ha usado durante siglos porque a alguien en Roma le da la gana? Parece que lo único importante es que quede claro quién manda. Y eso a la vez que Roma no mueve un dedo para defender la fe en ningún sitio. No está bien desobedecer al papa, pero conviene primero que el papa actúe con equidad. No apoyo a la FSPPX, pues han tomado como palabra de Dios elementos de magisterio más bien prudencial del siglo XIX, pero mucho menos apoyo considerar el Vaticano II como superdogma que sustituye a todo, o cualquier ocurrencia pontificia como si fuera palabra de Dios. Por último, el dogma de la Iglesia visible y jerárquica no depende de quién elija los obispos, cosa completamente coyuntural a lo largo de la historia, sino de que papa y obispos sean fieles a la verdad de la fe y los sacramentos.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        El que confunde parece ser usted, estimado.

        ¿Qué hay en lo mandado a la SSPX que sea evidentemente injusto? Repase lo que dice Santo Tomás sobre la desobediencia.

        ¿Quién habló del Concilio Vaticano II como super-dogma?

        El dogma del primado del Papa exige que no se elijan obispos contra su mandado expreso y formal. Relea Quartus supra y Ad Apostolorum Principis.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        A la pregunta: «¿es necesario que elija a todos los obispos o que apruebe todas las formas de vida religiosa?», diría: es necesario al menos que ningún obispo sea elegido contra su voluntad expresa. Eso pertenece necesariamente al primado petrino, si no se quiere vaciar de todo valor práctico. Y hace muchos siglos que al menos en la Iglesia latina no es legítimo consagrar obispos sin mandato pontificio. Y muchos dicen: «¿pero cómo va a ser eso de derecho divino, si no siempre fue así?» Pues yo digo: es de derecho divino al menos que puede ser así, y que no puede violarse una vez se ha dispuesto así. La autoridad del Papa para disponer sobre el nombramiento de los Obispos pertenece a su Primado en general, y la forma concreta en la que se hace hoy día es su realización particular.

        A todo lo demás que dice Vd., pertenece al desarrollo de la Iglesia desde hace muchos siglos, desde la Baja Edad Media de hecho, como Vd. mismo señala. No creo que se pueda tirar todo eso por la ventana. A Vd. le parece que es «acumulación abusiva», a mí me parece evolución homogénea. Sobre los misales y demás asuntos, cito a Santo Tomás en la Summa I.63.1 ad 4: «En el acto del libre albedrío puede haber pecado de dos maneras (…) hacer algo que en sí mismo es bueno, pero no con arreglo a la debida medida, de suerte que el defecto causante del pecado no viene por parte de lo elegido, sino de la elección, que no guarda el orden debido. Ejemplo: Quien determina orar desentendiéndose de lo prescrito por la Iglesia«. Fíjese que no dice «lo prescrito por la Tradición», sino «lo prescrito por la Iglesia». Esta opinión es a lo menos tan segura como la contraria, y mucho más si la opinión contraria mueve a desobedecer a lo prescrito por los prelados y a someterse a la excomunión.

        Loretar

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      …»y esto fue posible sólo por el abuso de poder de la sede romana»…

      Querrá usted decir por FALTA de poder de la sede romana», que es otra cosa muy diferente.

      El poder real de los sumos pontífices SSD no salía de los Estados Pontificios.

      Cada Estado tenía cierta autonomía de Roma, empezando por el pase del exequatur (autorizar o no que los decretos de la Santa Sede sean aplicados en su Estado en particular; aunque sean en asuntos puramente eclesiásticos ), sin contar con movimientos tipo galicalismo (antirromano). Como los nobles y ciudades, también los monasterios y catedrales tenían privilegios (frente al poder). Así por ejemplo algunas diócesis de Holanda y Alemania, hasta Pío XII, el capítulo catedralicio tenía el derechos nombrar obispo con independencia de «Roma». Los reyes también tenían derecho a presentar ternas de obispables para que «Roma» eligiese. También la costumbre era importante. En España la Inquisición dependía directamente del Rey (y tuvo preso a Carranza, cardenal arzobispo de Toledo, durante 8 años por luterano contra la voluntad del Papa) + el derecho de patronazgo (nombrar sacerdotes y obligación financiar) de todas las iglesias del Nuevo Mundo. Naturalmente la teología no dependía del Papa, sino que estaba fijada y las facultades de teología eran sus guardianas…

      Los beneficios a los que usted se refiere no son exactamente de la diócesis. Son de la diócesis, sí; pero para beneficio personal del obispo (otros cargos de la diócesis, catedral, colegiatas tenían sus propios ingresos. En el Antiguo régimen, los cargos en general estaban provistos con rentas fijas e independientes ).

      Esto hizo que los reyes lo utilizasen para dotar a sus hijos menores; pero esto, aunque pueda escandalizar y de hecho esté en contra de los decretos de Trento a cerca de que los obispos residan en sus diócesis, hace que el poder político y la Iglesia estén conectados; porque cuando dejan de estarlo empiezan las revoluciones protestantes y las desamortizaciones, previa demonización del clero para poder robarle «legalmente» sus bienes (demonización que llega hasta hoy).

      Recuerde también que ese era un mundo que dio grandes santos, como San Juan de Ávila o Santos Toribio de Mondrovejo, que se beneficiaron para vivir la fe de esta misma sociedad cristiana tan humana y tan imperfecta.

      Los fieles además, y en esto podríamos imitarles hoy, distinguían muy bien entre el cargo, que merecía respeto por ser de la Iglesia de Cristo, y la persona que lo ocupa, que como humana que era, era tan pecadora como el que más (y digna de redención si se arrepiente).

      A lo mejor con más poder de la Santa Sede las cosas hubieran sido peor, aunque diferente. (léase «Bergoglio»)

      Sí; «el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente», de ahí la conveniencia de volver a situaciones pre-revolución francesa, muy lejos de la enorme concentración del poder en los políticos y en los oligarcas que les mueven por detrás con hilos.

      En cualquier caso yo soy de la opinión de que si los fieles fuéramos más cristianos, los obispos no se atreverían a ser tan agnósticos y tan mundanos. Y los Bergoglios SSD, menos.

      Recuerde que ser cristiano cuesta, va en contra de la naturaleza humana; de ahí la necesidad de la Iglesia aunque solo sea para ayudarnos a vivir mejor. No tiene nada que ver ni con el Antiguo régimen, ni con el Vaticano ni con los jesuitas arrupistas resentidos.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Para mayor esperpento, como ha indicado el P. Santiago Martín en sus vídeos, la FSSPX recurrió el decreto ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que debería resolver el recurso en un mes. El plazo ha transcurrido y el referido Dicasterio no se ha pronunciado, sin que esté nada claro el sentido del silencio administrativo.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      A diferencia de la ley procesal administrativa “laica”, el silencio en el proceso canónico nada indica.
      Simplemente no se trató en el Dicasterio violando los plazos y no pasa nada, salvo la suspensión de la sanción hasta el día del arquero.

      1. Avatar de janus1870 janus1870

        A diferencia de la ley procesal administrativa “laica”, el silencio en el proceso canónico nada indica.

        Eso no es cierto. El canon 57 del Código de Derecho Canónico contempla expresamente el caso del silencio:

        57   § 1. Cuando la ley prescribe que se emita un decreto, o cuando el interesado presenta legítimamente una petición o recurso para obtener un decreto, la autoridad competente debe proveer dentro de los tres meses que siguen a la recepción de la petición o del recurso, a no ser que la ley prescriba otro plazo.

         § 2. Transcurrido este plazo, si el decreto aún no ha sido emitido, se presume la respuesta negativa a efectos de la proposición de un posterior recurso.

         § 3. La presunción de respuesta negativa no exime a la autoridad competente de la obligación de emitir el decreto, e incluso de reparar el daño que quizá haya causado conforme al c. 128.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Pero esto es un caso especial.

      Han incumplido el código de Derecho canónico y han desobedecido expresamente la orden de no ordenar obispos.

      La consecuencia ha sido la excomunión automática latae sententiae, que es precisamente el castigo legalmente prescrito.

      ¿Qué quiere usted que se recurra?

      Aquí yo no veo tampoco un silencio administrativo, porque esto no es un caso de administración, sino penal y de doctrina.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Noto, no sin una sonrisa, que luego de las explicaciones aquí vertidas, dejaron los anti-lefes de hablar de la inapelabilidad del Decreto y la existencia de cisma cuando el mismo se arguye por la sanción que supuso la comisión de «un acto cismático» y ya se explicó que es un oxímoron semántico.

    Pero también me pregunto si no habrá culpa de los lefes en explicar mal y a la ligera, dándoles pasto a los anti lefes que ahora, correctamente enseñados, van abandonando aquellos argumentos que los podían convertir en el hazmerreír de la gente culta. Hay falta de caridad en explicar mal.

    Benicio del Toro

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿Y qué tiene hablar de acto cismático, como lo fue? No maree la perdiz, estimado. Ni se atribuya la medianía de la virtud, que aquí está claro y la Iglesia ya se ha pronunciado.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Se le explica y sale con que “la Iglesia ya se ha pronunciado”.

        De penitencia: leer tres veces El Ruiseñor Fusilado (tienen que ser seguidas).

        Wanderer, extraño intercambiar ideas con Tollers, Lupus, el Normando, Ludovicus, Kurtz, Ellingham… con estos chicos de ahora es muy difícil. Llámelos de vuelta, por favor.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Excelente artículo, sobre todo en lo relacionado con la situación canónica derivada de la compra de empanadas, en el priorato de la FSSPX, y la consiguiente pena que de tal aberrante acción se seguiría para tal cismático acto.

    Lo que queda claro es que el tan mentado «estado de necesidad», esgrimido por los lefebristas, es un argumento absurdo.

    Lo fundamento con dos recientes noticias de la última semana.

    La primera: un obispo que pertenece al Dicasterio para la doctrina de la Fe, en una ceremonia por la visita de León XIV, hizo un acto de culto público a la Pachamama en Perú, y la otra es que en el día de la Asunción, un cura, en parroquia del mismo nombre, dijo herejías de todo tipo y cometió claros abusos litúrgicos durante la misa en tierras españolas.

    Decía que no hay tal estado de necesidad en la Santa Iglesía, porque aquellos implicados en los hechos acaecidos en Perú y España fueron inmediatamente depuestos de sus cargos, excomulgados y reducidos al estado laical, sin miramiento alguno, por la autoridad competente. Porque, si consagrar obispos sin mandato papal merece la excomunión de los obispos implicados y de 700.000 fieles, la herejía, la blasfemia y el sacrilegio merecen las penas que mencioné arriba.

    Fueron sancionados de esa manera ¿No?

    Tal vez estoy mal informado…

    Estado de necesidad. ¡Qué ocurrencia!

    Carlos mínimo

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Creo que usted está confundiendo churras con merinas.

      Si usted se pregunta sobre el «estado de necesidad» de esa asociación católica sui generis, usted mismo lo puede contestar:

      ¿No es un estado de necesidad, para no desaparecer como institución, el que mueran los obispos que tienen sin sucesión ?

      Si usted en conciencia creyese en su servicio para la Iglesia de Cristo, visto el desastre protestantizante del Concilio, tendría que admitir que su existencia es muy necesaria y que su supervivencia en el tiempo es mucho más importante que una condena canónica; especialmente de los pachamameros.

      El caso es que estoy seguro que ellos, tan tradicionalistas, sí que se tomarán en serio la excomunión. Pero Dios y Su servicio van primero.

      Creo que debemos, usted y yo, rezar para tener luces.

      Puede para saber lo que está bien, luces para saber lo que está mal y luces pasa hacer lo que Dios quiere.

      Pero «ocurrencias», no.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    El asunto de los Dubia sobre la cuestión de las empanadas no es tan fácil de resolver y ha traído ya mucho lío (Franciscus dixit) dentro y fuera del Priorato. Todos los miembros de la reunión de la Quarta Feria (los miércoles) están de acuerdo en que producir, comprar y consumir empanadas es algo muy acorde con las sanas tradiciones. Su uso está atestiguado tanto en el período hispánico como en el independiente (para inri de los carlistas, que quieren que se vuelva para atrás).

    PERO: ¿de qué «empanadas» se trata ? Las hay de varios tipos, de varias recetas. Aquí la tradición se multiplica en muchas «tradiciones». Mucho más allá de la tesis del p. Congar (vgr. Tradición y tradiciones. ed. Dinor. San Sebastián, 1964), el asunto nos lleva a la diversidad cultural y a la inculturación. ¿Es posible afirmar que sólo tal o cual receta es verdadera empanada? ¿Qué pasa con las otras? ¿A qué tradición adhirieron o se inculturaron los de ese Priorato? ¿Un Priorato de otra provincia argentina o de otra región del incanato puede producir, vender, consumir empanadas de otra factura? De nuevo los muchachos de la Fraternidad metieron un caballo de Troya en la comunidad eclesial universal o al menos en los cotos de caza del CELAM. No pueden estar sin armar lío, como buenos protegidos de Francisco, que lo fueron.

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Habiendo ya pasado 50 días, me encuentro sorprendido, pero por otro detalle, no tan menor y que de entenderse bien es por demás clarificador, a saber.

    En 1988 la gente más culta se tiraba de los pelos por la mala redacción o picardía, ya que no existe la posibilidad de que haya «un acto cismático», pues el cisma en un acto no es cisma y si hay cisma, es en muchos actos que logran constituir un solo cisma (a lo que se suma aspecto del fuero interno). Había posiciones sobre la nulidad o no del decreto de excomuniones, pero por la pena de «desobediencia», no de «cisma», en que se podría haber incurrido.

    ¡Pero en 2026 nadie se planteó este oxímoron semántico, a pesar que no todo es navegar por internet y aún hay gente estudiosa, particulamente de uno y otro de estos bandos!

    La mala técnica jurídico canónica trajo, y hoy veo que también trae, confusión al decir que hay cisma luego de la condena por «un acto cismático» (que no puede existir como tal), cuando en rigor hubo un acto, pero de desobediencia (desobediencia sí puede haber en un acto).

    Pongamos un ejemplo más sencillo, que es el que se ponía en 1988 y que aceptaban los que hablaban de nulidad y los que no sobre aquellas excomuniones:

    El homicidio se da en un acto: en el instante que la persona muere (delito instantáneo).

    El secuestro sucede en muchos actos: durante todo momento que la persona se encuentra secuestrada (delito continuado).

    El cisma no es instantáneo por definición, no hay modo.

    Los obispos consagrados realizaron un acto, en un instante, al consagrar y ser consagrados.

    Bachiller.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Un acto puede ser herético?

        Sí.

        De robo o hurto?

        Sí.

        De cisma?

        No.

        De rapto?

        No.

        De malversación de caudales?

        Sí.

        Ay… cuánto cuesta…

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Bachiller. Me quedé pensando en su argumento, y reconozco que no lo termino de entender.

      ¿Cuál sería la definición de cisma? Entiendo a que apunta a que es una actitud permanente y no un acto aislado.

      Si es así, lo que no acabo de entender, es por qué no se aplicaría tal definición a las consagraciones del 1 de julio, dado que no me parece un acto aislado. Fue anunciado con meses de anticipación; se pidió al Papa que autorizara; ante la orden en contrario, volvieron a insistir; se procedió a establecer la fecha; a designar a los candidatos; los candidatos aceptaron; se llevó a cabo el acto; y ahora sostienen en el tiempo que hicieron bien. No veo que el acto se realice en un instante, al contrario. Es una actitud permanente.

      Siguiendo su ejemplo, podría decir que el secuestro ocurrió en un instante: cuando le pusieron una bolsa en la cabeza al secuestrado y lo metieron dentro de un vehículo. Pero Ud mismo observa que no es así.

      Tirosa Laire

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Don Wanderer, el CIC ha cambiado:

    «En estas circunstancias, el can. 1353 establece que, una vez realizados la apelación o el recurso, queda suspendida la pena impuesta en la provisión impugnada (la sentencia o el decreto) hasta que no haya sido resuelta la petición de modo definitivo. El efecto suspensivo es inmediato, y será necesario esperar a la resolución definitiva, para poder considerar que la pena ha sido infligida al sujeto…» (Cfr. DICASTERIO PARA LOS TEXTOS LEGISLATIVOS. LAS SANCIONES PENALES EN LA IGLESIA. Subsidio Aplicativo del Libro VI del Código de Derecho Canónico. CIUDAD DEL VATICANO, 2023, n. 70).

    Hoy, hasta que Roma resuelva otra cosa, las censuras l.s. declaradas contra los consagrantes y consagrados están en suspenso.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Yo también fui a la peregrinación de NSC y esperaba ver a Wanderer, que me dijeron que participaba. Así que usted, sacerdote autocancelado, no fue el único. Veo que alguien le ha contestado. Aprovecho la buena alma y buen comentarista para, quizás, aclarar algún punto, dado que también yo nací en el progresismo y pasé por un grupo neoconservador. Lamentablemente, hay que usar estas realidades, porque, por irenismo, no puedo cerrar los ojos y decir que no existen dentro de la Iglesia.

    Creo yo que el sacerdote decía “cáscara de actos piadosos” porque, por lo menos en mi grupo, se hacía la oración de la mañana, la oración de previsión, la presencia de Dios con alarma cada hora o con el sonar de campanas, lectura espiritual, lectura formativa, dirección espiritual mensual, Rosario, preparación para la Misa, bendición de las comidas, examen particular del mediodía, letanías de San José, los miércoles, otra oración de San José además de las letanías, preparación de la Misa con varias oraciones establecidas en un libro de oraciones, otras más luego de la Misa, revisión de los propósitos de los Ejercicios Espirituales, retiros mensuales, examen general antes de acostarse, etc. Eso es lo que me viene en mente ahora, pero había más cosas.

    Yo creo que, haciendo esto todos los días junto con la Misa, como un acto de piedad más, por más importante que sea, inconscientemente se termina convirtiendo en “un casillero más”. Y creo que el barroquismo —el Padre lo dice— tendía a ornamentar la Misa con más actos de piedad, lo que saturaba el alma.

    La explicación que da usted sobre los actos de piedad me parece muy acertada, pero veo que usted quizás no ha pasado por estos grupos, porque coincido con el Padre en que era una carga excesiva, especialmente para los seglares que frecuentan estos institutos y que tienen sus obligaciones de estado de vida. He visto muchas personas, por lo menos en mi caso, que se desvivían por cumplir todo eso y realmente sentían que subían en santidad si llegaban a cumplir cuantitativamente con todo.

    El Padre no habla de los tradis porque, a mi parecer, no los conoce bien, pero, por su experiencia, no creo que sea ingenuo como para no ver lo que usted, que parece tener esa experiencia —y no muy positiva—, declara.

    Yo vi tiempo de oración con el Santísimo en la peregrinación. Pero no se puede pedir lo que usted está diciendo, a mi modo de ver, por lo que significa todo el andamiaje de ese tipo de peregrinación juvenil. Quizás, haciéndose fuera de ella otra actividad, creo que los mismos organizadores podrían aplicar lo que usted sabiamente dice sobre la oración. Pero sí vi a jóvenes, antes del desayuno, adorando al Santísimo en silencio y haciendo oración.

    Además, he leído varias vidas de santos y no he visto en ninguna de ellas que hayan hecho tanta cantidad de cosas. La Misa no es una espiritualidad litúrgica, sino que es el centro de toda espiritualidad. No entiendo a qué se refiere con “espiritualidad puramente litúrgica”.

    Que el Santo Rosario se haga lo mejor posible en cuanto a la atención de la mente y la devoción del corazón es algo que esperamos todos, pero no nos olvidemos de que es una peregrinación y no una tanda de Ejercicios Espirituales. También el ritmo agotador de los días de peregrinación, en unión de caridad con todos los que caminan y fraternizan, es algo positivo y hace un bien enorme al alma. Además, hay muchas confesiones, por lo que vi, y muchos que hablan con los sacerdotes durante la peregrinación.

    Creo que usted está haciendo foco en prácticas que pueden bien amalgamarse con, creo yo, reuniones de capítulos durante el año. No sé si lo hacen. No conozco la organización. Hay muchos modos de rezar y nada de eso tiene que ser considerado cáscara, aparato o barroquismo, ya que, según deduzco del comentario del Padre, no parece ser nada bueno, por lo menos en el contexto de lo que ha querido decir. No sé, quizás me equivoco. La piedad de cada uno no debe ser eso.

    Yo creo que el Padre, cuando habla de cierta decadencia, hace hincapié en la doctrina, a la que siempre, si usted sabe y reflexiona sobre la historia de la Iglesia, siempre los pontífices han dado gran importancia, y es algo que, al inicio, le digo la verdad, quizás porque nací luego del Vaticano II, me llamó la atención.

    Yo creo que los que critican al Vaticano II también son hijos de la Iglesia y pertenecen a la Iglesia verdadera. Ellos intentan transmitir lo de siempre y marcar los errores de un magisterio ambiguo. ¿No tienen derecho a hacerlo? Amalgamar el Vaticano II con la fe de siempre no dio buenos resultados y por eso están creciendo más los grupos y las miradas, si se me permite este verbo un poco amplio, en torno a la Tradición. Y, si bien tienen sus problemas, están reaccionando lo mejor posible a lo que, otrora, quisieron hacer los neoconservadores.

    Quedan fuera de esta disyuntiva los progresistas o modernistas, y no porque lo condene, ya que no soy nadie, sino porque el Padre hablaba de un grupo en particular. También los tradis deben tener sus espejismos, es verdad, pero, mire, por lo poco que sé, los veo más simples y no tan complicados como los neoconservadores, con tantas prácticas que ahogan el alma y entristecen el espíritu, además de cosificar la santidad en prácticas y más prácticas.

    Lo saludo en Cristo.

    Fraternalmente,

    Fabio.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Entiendo que este comentario se dirigía como respuesta al mío, y que ha terminado fuera de lugar. Sobre lo de la exposición del Santísimo en la peregrinación, es una mera sugerencia que evidentemente está sometida a las posibilidades logísticas. Sé que es dificilísimo organizar la peregrinación, y tienen un gran mérito los que lo hacen.

      Sobre lo que haya de criticable en los grupos neocones, no pongo en duda que tenga a menudo defectos el desarrollo práctico de su espiritualidad, que puede degenerar en «marcar casilleros» en perjuicio de los sacramentos y una visión más simple de las disposiciones fundamentales del alma. No creo que la Iglesia preconciliar fuera ajena algunos elementos de esa mentalidad, ni que lo sea el mundo tradicional. Me parece que esos grupos neocones representan un desarrollo, en ocasiones mal llevado, de prácticas y principios preconciliares que son en sí mismos irreprochables pero que no es fácil imponer a los seglares como si fueran religiosos. Ahí hay mucho campo para la crítica razonable. Lo que me ha movido a responder al padre es la idea de que sea una «gracia» que esos grupos (no este o aquel, sino, parece, todos los que intentan «amalgamar») estén en decadencia. En general, me apena cualquier decadencia de lo que es fundamentalmente bueno, y creo que todos los grupos en comunión con la Iglesia que buscan mantener y transmitir la fe verdadera son en sí mismos buenos. Los que bajo la excusa del rigor doctrinal esconden sectarismo y abuso, no. De esto ha habido tristemente mucho en el mundo neocon. Esos, o se extirpa el sectarismo o se eliminan.

      Tampoco creo que pueda pretenderse que sólo los tradicionalistas han entendido la Santa Misa, y por tanto el resto de la Iglesia, desde los grupos neocones hasta los diocesanos conservadores, parece que tienen una espiritualidad defectuosa. Creo que el valor de una espiritualidad debe juzgarse por su resultado práctico en las virtudes teologales de los que se asocian a un grupo o una liturgia. Y ahí hay mucho de bueno fuera del tradicionalismo y mucho de malo en el tradicionalismo. Como es inevitable según nos enseña el Evangelio, pero tampoco podemos dejar de buscar siempre la mejora. Pero me apena grandemente, por ejemplo, una visión absolutamente laxista de la autoridad de la Iglesia que está muy extendida entre los tradicionalistas, entre los que cuento muchos amigos con los que discuto civilmente sobre estos asuntos. Ahora bien, nada de esto me impide ver que la raíz es fundamentalmente buena, y yo me alegro por todo el desarrollo de los grupos ex-Eclessia Dei y las misas tradicionales diocesanas, a los que asisto regularmente. Si entraran en decadencia, me apenaría, a pesar de los defectos que tengan.

      En general, mi regla es que la Iglesia es tan Iglesia ahora como lo era en 1958. De manera que intento juzgar con piedad de lo que está dentro de la Iglesia intentando sinceramente sujetarse a sus reglas y enseñanzas (no a aquellos que se quedan dentro sin fe, abusando de su pertenencia jurídica para intentar cambiar la doctrina).

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Aquí en Polonia hemos visto gente nueva, familias numerosas en las misas tradicionales de sacerdotes diocesanos, desde las consagraciones episcopales. Al parecer vienen de la FSSPX.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer,

    Si bien existe innegable animadversión de parte de la única prelatura hacia la FSSPX (que por otro lado, es recíproca), la objeción al diálogo del sacerdote me parece errónea por varios motivos.

    En primer lugar, la posición doctrinal de asistir a eventos litúrgicos celebrados por facciones cismáticas como una boda o un funeral y no comulgar es clásica y repetida en la enseñanza de la Iglesia desde hace bastante. Lo mismo vale para la FSSPX en este caso que para las diversas Iglesias Ortodoxas.

    Y el motivo es sumamente serio y grave: la comunión, que estrictamente es la consumición del Cordero inmolado, tiene como efectos inmediatos la santificación y crecimiento del otro (y del mismo) Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Esta doctrina revelada es desarrollada magistralmente por San Pablo en la carta a los corintios:

    «El cáliz de bendición que bendecimos, no es la comunión con la Sangre de Cristo? Y el Pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Puesto que el pan es uno, muchos somos un solo cuerpo, porque todos participamos de un solo pan.» (1 Co 10,16-17).

    Por lo tanto, la comunión exterior debe ser signo y manifestación de la plena comunión de los Santos, de la cual lamentablemente están apartados cismáticos y herejes. Digo «plena comunión» por la existencia de diversos grados de comunión que sostiene la eclesiología, especialmente desde el Vaticano II en adelante, aunque hay resavios de esta doctrina al menos desde San Agustín.

    Buenos ejemplos de esos grados imperfectos podrían ser la Iglesia Ortodoxa, que desde el levantamiento mutuo de excomuniones entre Pablo VI y el patriarca Atenágoras en 1965 participan de un modo real, aunque parcial e imperfecto, de la comunión de los Santos.

    Lo mismo podría decirse del Bautismo recibido por protestantes, el cual es válido si se realiza según la fórmula trinitaria, y realiza los efectos de santificación e incorporación al Cuerpo místico.

    Para todos estos casos la distinción clásica es entre los herejes y cismáticos formales, usualmente considerados en la doctrina como aquellos que iniciaron la escisión o herejía y por tanto se encuentra plenamente excomulgados, y los materiales, usualmente considerados como las generaciones posteriores a los formales, que tendrían algún grado de comunión (existiendo en ellos la buena fe y la sinceridad de corazón de estar en la Verdad).

    Todo esto amerita mayores precisiones y seguramente discusiones, pero no es el punto. Lo relevante es que en el caso de los ortodoxos y de aquellas comunidades que celebran válidamente la Eucaristía, la participación en los sagrados misterios está permitida por causa justificada, pero nunca la comunión.

    A tal punto se da esto, que uno de los grandes anhelos del diálogo ecuménico con la Iglesia Ortodoxa es poder celebrar juntos la Eucaristía (y por lo tanto, comulgar juntos). Obviamente, como de momento no existe una comunión plena, dicho deseo resulta lejano.

    Todo lo dicho es aplicable a la situación de la FSSPX. Por ende, no veo nada extraño ni reprochable en la recomendación del sacerdote, sino más bien lo contrario.

    En segundo lugar, el razonamiento de que el sacramento es válido y tiene efectos «ex opere operato» en los fieles también resulta deficiente, por decir lo menos. Dicha expresión está referida a la validez y santidad del hecho en sí, y significa que el acto sacramental deriva su eficacia de sí mismo, no de los méritos del ministro (o del receptor, precisamente nuestro caso), y poco tiene que ver con los efectos santificantes en el alma de quien lo recibe.

    A tal punto que la teología distingue entre la mentada expresión y otra, mucho menos conocida pero intrínsecamente ligada: «ex opere operantis», que sí referencia a las disposiciones internas de quien recibe el Sacramento y explica los frutos y efectos que se producen en los fieles. Es por este motivo que la comunión sin estado de gracia no produce ningún efecto sino más bien lo contrario, constituye un grave sacrilegio.

    «El que coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, por tanto, cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz, porque el que come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condena.» (1 Co 11,27-29).

    Dicho esto, la explicación del «blindaje a la gracia» es rídicula, si es que se dio de esa forma. Lo que parece más factible es que si el fiel opta por comulgar, podría estar incurriendo en un pecado contra el Cuerpo místico de Cristo, constituyéndose ipso facto en una comunión sacrílega por falta de estado de gracia. O, al menos, perjudicando sustancialmente sus disposiciones internas para recibir la gracia y virtud del sacramento.

    Obviamente nadie puede tener certezas de tal cosa, pero es la mejor explicación a porque no se podría comulgar, salvo causa grave, en la Divina Liturgia Ortodoxa o en la propia FSSPX hoy por hoy. Y la advertencia de San Pablo a los corintios resulta más actual y prudente que nunca.

    Disculpe la extensión, pero considero que es una discusión verdaderamente importante para tener en estos tiempos.

    Suyo para siempre,

    El Marqués del Godoy

  13. El antropólogo René Girard habla del mecanismo del «chivo expiatorio». Las sociedades presentan tensiones entre sus miembros de forma natural. La forma de resolver estas tensiones es encontrar una persona o colectivo («el chivo expiatorio») al que se le acusa de ser malvado en grado sumo y al que se le exilia o mata, realmente o simbólicamente.. De esta manera, la sociedad se une en la condena del chivo expiatorio y olvida sus diferencias. La paz se restablece, al menos durante un tiempo. René Girard rastreó este fenómeno en los mitos griegos y el Antiguo Testamento. Más recientemente, se ha visto en sociedades primitivas.

    Durante estos cincuenta días, no me extraña que la gente haya criticado la SSPX (si no están de acuerdo, hacen bien en criticar y decir que son cismáticos, etc.: es lo normal). Como elwanderer ha criticado a la SSPX, con mesura. Lo que sí me extraña es el grado de agresividad que tienen muchos comentarios. Ni a los ateos, ni a los musulmanes, ni a los heresiarcas del Vaticano se les trata así. Y estamos hablando de un grupo que, como djio un Anónimo, el 99.9% de católicos no sabe ni que existe. Un asunto menor, mientras un jerarca del Vaticano acaba de adorar a la Pachamama, por ejemplo, y ni se menciona. Y si se mencionara, no recibiría tanta agresividad.

    Para mí es obvio que la SSPX es el chivo expiatorio de René Girard. Mientras los criticamos, todos nos sentimos unidos: tanto una jerarquía que niega la doctrina católica como el católico conservador que comenta por estos lares y en blogs similares. En concreto, el católico conservador está viendo como están convirtiendo su Iglesia en una Iglesia de Satanás, delante de sus ojos, sin disimular. El tiempo de disimulo ya acabó: todo se hace a la plena luz del día.

    El católico conservador se angustia por esto pero no está dispuesto a hacer nada. El conservador ve que la jerarquía va contra la iglesia y entre Jesús y el Papa, ha decidido seguir al Papa, aunque este se dirija al infierno. El católico conservador lo aceptará todo: adoraciones a la Pachamama, contradicciones con las palabras de Jesús, glorificación del pecado, indiferentismo religioso y conversión del catolicismo a una religión globalista woke. Mirará hacia otro lado, buscará excusas, etc.

    Esto se debe a que el católico que sale del Vaticano II es un ser fundamentalmente cómodo y sumiso. Acepta por cuestión de fe el episodio de Jesús irrumpiendo en el templo y tirando las mesas de los mercaderes, pero si alguien mortal hace el 1% de esto, queda horrorizado. Su mamá le dijo que era un buen chico y que debe ser bien portadito: esta es la esencia de la fe. Está en la iglesia porque le gusta ser obediente y porque él es bastante cómodo. Como observó un cardenal en la prueba de la Misa Novus Ordo, esta misa selecciona este tipo de hombres (pero esto daría para otro comentarios).

    Así que, ante la angustia de los escándalos vaticanos, el católico conservador puede descargar esta angustia, señalando a la SSPX con agresividad y sintiéndose sumamente virtuoso porque él obedece mientras que los de la SSPX son unos rebeldes y cismáticos. Virtuoso por no hacer nada mientras la jerarquía vaticana niega a Jesús en cada paso. Esto lo tranquiliza.

    Ya la SSPX está fuera de la iglesia, pero el católico conservador no deja de hacer esto. Toma a un grupo diminuto, que ya no forma parte de la iglesia y vuelve a atacarlo con agresividad. Es porque este grupo intrascendente y alejado cumple una función psicológica clave en el católico conservador: es su chivo expiatorio. Aunque está fuera de la iglesia («y ha recibido lo que merecía»), hay que seguir atacándolo, porque cuando una persona señala con un dedo, los otros cuatro dedos señalan a la persona.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Pasa usted muy fácil de «muchos comentarios» a «católico conservador». Por otra parte, luego de haber reducido a todo católico ni progre ni de la frate a esa caricatura, pasa a llamarle cómodo y sumiso, y con sumiso, asumo, quiere decir cobarde… Y fíjese usted, lo mismo podría decir alguien del otro lado, que el asistente a la frate efectivamente desiste de la lucha por la Iglesia, y va allí donde la cosa resulta cómoda y donde no tiene que sufrir a nadie ni hacerle la guerra a nadie, en principio, ni pensar demasiado con su propia cabeza. Porque le aseguro que ir a misa a la frate tiene tan poco que ver con dar vuelta las mesas de los cambistas en la vida real como lo tiene comentar en este ilustre blog. Pero resulta que usted y otros asistentes a la frate seguramente tendrían una lista de cosas que contarme acerca de los sacrificios y sufrimientos que le implica seguir a su conciencia. Pues bien, tenga la honestidad intelectual y la decencia de mirar y saber e imaginar, que la vida del católico conservador adentro de la Iglesia, también siguiendo su conciencia, es efectivamente incómoda, con su carga de sacrificios, sufrimientos, tristezas y renuncias. De otro modo uno se ve llevado a imaginar que cree a los otros cómodos y tranquilos donde están, porque es como usted mismo se ve e imagina realmente donde usted está.

      exveteranova

      1. En la lista de catástrofes de esta semana se me olvidó un sacerdote español negando la Inmaculada Concepción y un obispo brasileño diciendo que no existía el diablo y que el único diablo era la discriminación. Cada día, una amargura diferente. A estos no se les declara cismáticcos.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Me temo que la gran mayoría de los católicos del mundo apenas si se ha enterado de lo de Econe, y dudo mucho que se enterara del camino alemán o de la pachamama, porque la gran mayoría cumple como mucho el precepto dominical y de noticias prefiere las del propio país, que generalmente versan sobre política, economía, seguridad y farándula, tiene que ser algo muy grave o escandaloso para que lo traten los medios sistémicos y generalmente tienen que ver con el sexto. Los que sufren en conciencia, son los que visitamos estos pagos y nos enteramos.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Siempre parece más duro cuando nos pegan que cuando pegamos. No niego que hay muchos que hablan de mal modo sobre la FSSPX. Pero le sugiero no hacer tantas acusaciones creyendo que solo hay mesura de su lado. Haga este ejercicio: póngase por un momento de la vereda de enfrente, y vaya a Infovaticana (que no censuran los comentarios) y analice los modos de hablar de los fieles de la FSSPX y cuénteme como se siente. O si prefiere, lea (desde este lado), las palabras del P. Pagliarani respecto de si hay salvación fuera de la Fraternidad; o al P Rubio diciendo que no escuchen a nadie salvo a ellos; o sobre otros temas sobre la asistencia a las NOM, y demás, donde tratan, al fin de cuentas, de herejes (materiales, cuando no formales) a todos (inclusive a los que solo asisten a las VOM). El «solo nosotros» es insultante de por sí. No espere tampoco que no haya reacción.

      Y sobre el chivo expiatorio… No me parece. No creo que nadie aquí considere que los escándalos de la Iglesia se solucionen acusando a la FSSPX, ni lleven tranquilidad de conciencia a nadie. Y al revés: victimizarse como Ud lo hace al considerar que lo tratan de chivo expiatorio, no produce ese efecto en Ud y los demás fieles?

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Da risa de verdad leer hablar del chivo espiatorio de Girard y despues de la Iglesia convertida en iglesia de satanas y de elegir entre Jesus y el Papa! Lo lea a Girard, especialmente en lo que relata a la «victimologia» moderna.

    4. Gracias por los comentarios. En realidad, pocos tratan de lo que yo dijo, pero el primero sí y merece una respuesta.

      «Pues bien, tenga la honestidad intelectual y la decencia de mirar y saber e imaginar, que la vida del católico conservador adentro de la Iglesia, también siguiendo su conciencia, es efectivamente incómoda, con su carga de sacrificios, sufrimientos, tristezas y renuncias. De otro modo uno se ve llevado a imaginar que cree a los otros cómodos y tranquilos donde están, porque es como usted mismo se ve e imagina realmente donde usted está.»

      Antes que nada me saco la úlitma frase: Yo me siento realmente incómodo y angustiado. Nada lo dice más claro que voy a la SSPX y al Novus Ordo, porque no veo ninguna salida a lo que se ha convertido en una situación invivible. Cada apostasía de la jerarquía vaticana la vivo con dolor. Me siento mal yendo a la SSPX y me siento mal yendo a la Novus Ordo. Pero no se trata de mi situación personal. Vamos al grano.

      Comprendo que estaba pintando con brocha gorda y, por lo tanto, siendo provocador (no siempre lo soy pero esta vez lo fui). Pero sí que existe un católico cómodo y lo he visto en todas partes. Son el 98% o así de los católicos conservadores. Ante el último escándalo, dicen «esto es increíble, hay que orar mucho» y lo han olivdado cinco minutos después. Repiten esto hasta la saciedad y nunca recuerdan nada. La jerarquía vaticana puede hacer lo que quiera (como se ha visto: estamos viviendo tiempos increíbles). Sabe que comodamente la seguirán hasta el infierno.

      También existe el católico conservador incómodo que usted dice, que puede ser el 2% o así (quizás menos) pero que está sobrerepresentado en este tipo de blogs, así que muchos de aquí son este tipo de católicos. Lo acepto, porque es la verdad. Si repasa mis comentarios pasados, verá que hay llamamientos a la unidad entre la gente que sigue la fe tradicional, con respecto a la jerarquía apóstata. Esto ha sido contestado con ataques a la SSPX (cuando yo ni hablaba de ella) o incluso ironías prepotentes contra mi persona, con un espíritu notablemente no católico. Yo en este comentario me «devolvía» de alguna manera, de varios comentarios conciliadores que habían sido contestados de la manera más poco caritativa.

      Mi punto es que la SSPX (un grupo diminito) realiza una función psicológica clave en este 2% de católicos conservadores incómodos. En vez de hablar de lo que pasa, se dedican a criticar a la SSPX y esto calma su conciencia. En la última semana, hemos tenido 1) Un jerarca del Vaticano adorando a la Pachamama en un acto con tonos LGBTI 2) Un masón nombrado en un cargo en el Vaticano 3) Una persona de otra religión como presidente de la Catholic Bible Association 4) Prevost diciendo que quizás deberíamos tener menos miedo del islam. TODO EN UNA SEMANA Y TODAS LAS SEMANAS SON IGUALES. Solo hay devastación El católico conservador incómodo no habla de esto, pero se pasa criticando a un grupo diminuto e irrelevante que está fuera de la Iglesia. Esto calma su conciencia, porque criticar a la jerarquía requiere incomodidad mental y esto requiere valentía con uno mismo: mirar la realidad como es y no como nos gustaría que fuera. Es más cómodo criticar al chivo expiatorio y sentirse virtuoso por ello, mientras uno deja que la jerarquía destroce la iglesia SIN DECIR NI MU Y MIENTRAS MIRA HACIA OTRO LADO.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado, creo que ahora le entiendo mejor. Sigue pareciéndome, sin embargo, que usted saca unas conclusiones muy tajantes acerca de las intenciones y psicología de los demás. Es *posible* que sea así, pero no necesariamente.

        Respecto a lo que dice del 98% de los católicos… se le ha ocurrido pensar que en realidad, más que olvidarse, ¿simplemente no ven el sentido de estar hablando todo el tiempo de todo lo que está mal y de todo lo que los demás hacen mal? ¿Cuánto se ocupan esos mismos católicos de señalar el mal obrar en la Frate y en el resto de la humanidad en general? Plantéeselo así: luego de que uno ha notado el mal obrar de alguien, supongamos, este tema del monseñor este del DDF y la Pachamama, ¿qué puede hacer? Bueno, puede advertir a otros de que eso está mal, si sabe que pudiesen confundirse. Puede buscar un poco de desahogo en quejarse con alguien. ¿Y después? Pues nada, justamente, rezar. Cuando usted habla de «dejar que la jerarquía destroce la Iglesia», pareciera como si los laicos estuviésemos en la posición de dejar o no dejar, de prohibir, habilitar o vetar. El poder de gobernar no es nuestro. En todo caso sí el de organizarnos y tratar de sacar cosas adelante, y por allí entiendo que deberían estar dirigidas nuestras energías. Nuestros comentarios en un post de instagram o en la zona de comentarios de infocatólica no van a causar la renuncia del monseñor de marras; ahora sí, una señora en Inglaterra consiguió que los obispos decidan consagrar Gran Bretaña al Sagrado Corazón, juntando apoyos, escribiendo cartas, proponiendo la idea aquí y allá…

        Desde el punto de vista espiritual personal, es una versión a mayor escala de la persona que, cuando llega la hora de la comunión en Misa, va mirando si la falda de aquella es muy corta, si aquel otro va de una manera poco reverente… y resulta que tan concentrado está mirando a los demás que él mismo llega a comulgar distraído de la presencia del Señor. Sería muy elogiable hacer algo para promover la modestia y la devoción eucarística, pero mirar y juzgar, de suyo, no es «hacer algo». A qué voy con esto: Venimos online a buscar información y conmiseración y otras cosas adyacentes. Con eso a veces terminamos en una dieta constante y exclusiva de infovaticana, Adelante la Fe, LifeSite News y afines, y se nos empieza a colar que «estar informados», indignados y alarmados es un deber, una actividad necesaria y productiva, y a perder de vista lo que se hace bien, dónde y quiénes lo están haciendo, y cómo podría uno mismo contribuir. Si quiere, mire esto desde una perspectiva diferente: ¿Cómo reacciona usted ante la clase de persona que pasa todo el tiempo diciendo que cómo va uno a bromear, estar tranquilo, alegrarse, cuando tantos niños mueren de hambre en el mundo, o tantos disidentes son torturados en China, o…? Pues, naturalmente usted dirá que uno no puede vivir constantemente angustiado y pendiente de todos los males del mundo, y que no por eso tiene derecho alguno esa persona a asumir que usted cree que todos esos males del mundo están bien, o no son reales, o que le son indiferentes y se olvida de ellos y los ignora.

        Y esto que le digo no es un invento neocón. Abra El Diálogo de santa Catalina de Siena, y se encontrará allí tanto la denuncia de los malos pastores (sin omitir la sodomía, el abuso espiritual y sexual, la herejía y la simulación de los sacramentos), como el modo en que Dios Padre en el diálogo aparece indicando el modo de actuar a los seglares: no denigrar a los pastores, buenos o malos, e implorar insistentemente, con lágrimas y santos deseos la reforma de la Iglesia. Y esto no una, sino varias veces. En última instancia, la Iglesia no es nuestra, sino suya, lo mismo que lo son la misericordia y la retribución.

        exveteranova

    5. Avatar de Desconocido Anónimo

      Se equivoca. El católico conservador no comulga con ruedas de molino. Se opone y denuncia Fiducia Suplicans y Amoris Laetitia, la Pachamama y demás pecados y herejías y denuncia todo lo que en la Iglesia no concuerda con la doctrina católica y lo resiste interna y externamente. Como sabe, la obediencia no incluye el mandato de pecar. Lo que no hacemos ni haremos es provocar un cisma. Permanecemos en la Iglesia de Jesucristo procurando ser fieles y rezando por nuestros obispos y por el Papa. No nos tome por tontos

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    Totalmente en desacuerdo con el artículo. Como me es habitual, desde el lado «papista». Creo que el asunto es lo suficientemente importante como para ir punto por punto.

    En primer lugar, sobre el asunto principal del artículo, no creo que el decreto y la nota sean «confusos y absurdos» (aunque seguro que podrían mejorarse en algo). Tampoco creo que supongan una novedad en sustancia respecto a lo dispuesto en el 88. Y el motu proprio Eclessia Dei dispuso no sólo la excomunión de consagrantes y consagrados, sino que señalaba en su apartado 5.c) «que la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios y lleva consigo la excomunión debidamente establecida por la ley de la Iglesia». O sea, exactamente lo mismo que se ha dispuesto ahora. Hay dos excomuniones, acumulables (como siempre lo han sido), por dos delitos canónicos distintos: la consagración del c. 1387, y el cisma del c. 1364. La consagración es evidente que se ha cometido. El cisma también se ha cometido, como es claro por el hecho mismo de que así lo declare la Santa Sede: nadie puede estar en comunión con quien niega que el otro esté en tal comunión con él. Sentado lo anterior, es necesario que quienes se adhieran a tal cisma incurran en la excomunión automática del c. 1364. Que el decreto lo formule en términos genéricos no es problemático, es propio de la naturaleza de las excomuniones latae sententiae. ¿O para que sean válidas las excomuniones contra los masones es necesario que el Papa saque un decreto nombrando a cada hermano masón? Lo cual digo para poner un ejemplo claro, no porque sean equiparables (ya veo las respuestas airadas). Sí que sería deseable que el decreto especificara más claramente casos objetivos concretos de quienes se entiende en todo caso que se adhieren, en particular Don Davide y los sacerdotes (que creo que no puede dudarse, como ellos mismos afirman con orgullo, que se adhieran a todo lo que la Fraternidad representa).

    Por lo demás, las condiciones de la adhesión formal no son un galimatías, y están explicadas en la Nota del 96 más en extenso de lo que aquí se cita. La adhesión formal al cisma consiste en sujetarse como regla próxima de fe y gobierno a un cuerpo distinto a la Iglesia Católica, internamente y con actos externos que por su carácter conlleven efectos jurídicos. En particular, la Nota del 96 señala un elemento muy claro, que es el de participar exclusivamente en los actos religiosos de la Fraternidad. La Iglesia dispone en su gobierno que se puede y se debe participar en las misas en comunión con la Santa Sede celebradas de acuerdo a sus prescripciones litúrgicas. Evidentemente, ello conlleva la enseñanza de que tales misas celebradas de acuerdo con tales normas son a lo menos legítimas y buenas en sí mismas. La Fraternidad, por el contrario, dispone que no se puede y no se debe participar en las misas en comunión y según las prescripciones de la Santa Sede, en ningún caso si se tratan de Novus Ordo y en general tampoco si son «indultadas», y enseña que la misa Novus Ordo no es ni legítima ni buena en sí misma. Aquí tenemos dos enseñanzas y dos reglas próximas del actuar, respecto a una cuestión grave de fe y moral. Quien constituye un cuerpo que se arroga esa autoridad comete un cisma, y quien se sujeta interna y externamente a esa autoridad participa en el cisma. Entonces, ¿cómo no se va a aplicar el c. 1346? ¿Y el decreto es demasiado duro porque excomulga a los laicos, o demasiado blando porque en realidad es un acto vacío que no excomulga a nadie en concreto? Durante décadas los lefebvristas se han agarrado a la laxitud de Roma, porque no trataban a los lefebvristas como excomulgados, para pretender que no eran cismáticos. Ahora que Roma es coherente con sus propios decretos, aplicando por fin lo que ya decía el Motu proprio del 88 de que están excomulgados quienes se adhieran formalmente, el problema es que Roma es demasiado dura. Aquí creo que se aplica aquello de «tocamos la cítara, y no bailasteis, entonamos lamentaciones, y no llorasteis». Pues bien, no creo que este decreto y nota sean confusos y absurdos, sino que se limitan a repetir de forma más sucinta el contenido del Motu proprio del 88, integrando la jurisprudencia de la Nota del 96. Y diría que ha sido un gran acierto hacerlo tan corto, porque parece que nadie se había enterado de que Eclessia Dei disponía que la excomunión del c. 1346 se aplica también a los laicos. Supongo que el apartado 5.c) queda demasiado lejos para los guerreros del teclado.

    En segundo lugar, lo de las empanadas me parece una ligereza retórica. Falla esto y varias de las otras consideraciones porque parece no distinguir entre los delitos canónicos que llevan excomunión, y aquello que pueda ser moralmente relevante. La lógica parece ser: «Si lleva excomunión, Tucho se ha excedido; si no lleva, se sigue que colaborar con la FSSPX no tiene nada de reprobable, de manera que la propia FSSPX no tiene nada de reprobable y el decreto del Tucho es papel mojado». Pero algo puede ser moralmente reprobable (en sí mismo, sin perjuicio de que se apliquen los principios de parvedad de materia y la culpa subjetiva) sin conllevar excomunión. Sólo la adhesión formal al cisma conlleva excomunión. Participar en un grupo cismático en grados que no impliquen adhesión formal plena imputable en el fuero externo no conlleva excomunión, pero es en sí mismo malo salvo excepción (pedirles los sacramentos en peligro de muerte, etc.). No sé qué clase de contradicción se contiene aquí. ¿Comprar empanadas a un grupo sedevacantista conlleva excomunión? ¿Y a la iglesia protestante local? ¿Y a la logia del lugar? ¿Y comprar en el negocio del pastor protestante local, sabiendo que usará ese dinero para financiar su predicación? Hay mil grados de «colaboración» que no son un delito canónico y que los moralistas distinguirían caso por caso. El principio es muy claro y se ha aplicado siempre y a todos los grupos: los cuerpos no católicos son malos en cuanto no católicos, y hay en principio un deber moral de evitar colaborar y participar en ellos; pero sólo adherirse a ellos conlleva excomunión. No sé por qué de repente cuando toca la FSSPX esto es tan difícil de comprender. Para hacer el cálculo moral, cámbienlo en sus cabezas por cualquier otra iglesia cismática o sociedad condenada. O si es injurioso meter a la Fraternidad en ese mismo saco, imaginen que se trata de una capilla sedevacantista. ¿Les compran empanadas? ¿Van a sus retiros? ¿Participan en sus procesiones?

    En tercer lugar, sobre la aplicación práctica del decreto. Evidentemente, la aplicación práctica de esa excomunión depende en la mayoría de los casos de la voluntad del propio implicado que llegue a cambiar de opinión y reconozca que su posición le ha apartado de la Iglesia Católica. El cual cambio no creo que se dé en muchos lefebvristas, pero eso en nada afecta a lo dicho. Para empezar, un lefebvrista riguroso que siga religiosamente las normas de la Fraternidad (a saber, que se adhiera formalmente a ella) nunca buscará la comunión de un sacerdote en comunión con Roma (comunión de verdad, es decir, reconocida por la propia Roma, no autodeclarada). Si tiene un cambio de corazón y decide ir a una misa lícita, en la mayoría de los casos el cura no sabrá que el sujeto fue lefebvrista, o, incluso si sabe que iba a misa de la Fraternidad, no sabrá si lo hacía con las condiciones que conllevan excomunión: con exclusividad adhiriéndose públicamente a la disciplina de Êcone antes que a la de Roma. Por lo tanto, que se apliquen las normas para la reconciliación dependerá en casi todos los casos de que el propio sujeto cambie de opinión y, contemplando su propio caso, considere que se le aplicaba la excomunión y busque reconciliarse con el Ordinario del lugar. Ahora bien, esto no tiene nada de extraordinario. ¿Cómo se han aplicado las normas de excomunión contra los masones, que su pertenencia a la logia es secreta? ¿O a cualquier grupo sedevacantista o de otra clase al que un adulto se adhiera por un tiempo? Salvo que el cura afectado conozca esa pertenencia, lo que en nuestra sociedad anonimizada ocurre cada vez menos, depende mayormente del sujeto en cuestión que mire su propio caso, se tenga por excomulgado y solicite que se le levante la excomunión. Si esto va a ocurrir en casos contados, tanto peor. Los tradicionalistas también están tocados por la laxitud de los tiempos, y parece que una excomunión fuera cosa ligera, o que sea una mera disposición del fuero externo que se puede ignorar sin grave daño. Yo creo, en cambio, que lo que se ata en la tierra está atado en el Cielo.

    En cuarto lugar, sobre lo de la prelatura personal (no sé a cuál de todas se referirá). Yo nunca he pertenecido a ninguna y hace un buen tiempo que no trato con nadie de ella, pero si actúan alarmados «ante la posibilidad de pérdida de fieles, y de ingresos económicos» o por celo de la Iglesia de Dios, eso Dios lo sabe. Supongo que unos por lo uno y otros por lo otro, y muchos por una mezcla de ambas. Lo que me parece muy humano. Pero no acabo de ver qué tiene de terrible el «adoctrinamiento» sobre los peligros de un grupo que, en efecto, es peligroso. Porque los laxistas no sé lo que creen, pero los católicos creen que la Iglesia es una sociedad visible, y que «no podrían salvarse aquellos hombres que, conociendo que la Iglesia católica fue instituida por Dios a través de Jesucristo como necesaria, sin embargo, se negasen a entrar o a perseverar en ella». Sobre los peligros de las «vecindades» no podría hablarse sin distinguir mucho. Si los curas de la prelatura dicen que se incurre en excomunión en casos fuera de los que señala la nota del 96, mal dicho por ellos. Sin embargo, en la conversación que luego recoge el cura no dice eso, sino que «no incurren en ninguna pena, pero obviamente eso no se puede». Lo cual es muy cierto: no, no se puede recibir la eucaristía de un ministro excomulgado, salvo casos concretos que ya se señalaban en el Derecho canónico preconciliar (peligro de muerte, principalmente). Me gustaría saber exactamente de qué teología preconciliar se saca que recibir los sacramentos de un ministro excomulgado es cosa ligera. Quizás eso lo haya enseñado alguna vez el Tucho o algún otro laxista, pero la posición tradicional es muy otra. Sobre las gracias de la eucaristía: no se reciben de un ministro ilegítimo, porque recibir tal comunión es pecado a lo menos material, y eso pone un obstáculo en el sujeto para las gracias que de suyo son ex opere operato. Si esto es muy duro, cambien en su cabeza al cura de la FSSPX por un cura sedevacantista o un veterocatólico: ¿Se supone que no pasa nada por recibir de ellos la eucaristía, y los curas del Opus (o de la prelatura que se trate, no lo sé) son muy malos por alertar contra ello? Si hubiera habido en su tiempo algún cura veterocatólico por España y mi abuela le dice a su párroco que de tanto en tanto va a sus misas porque le da mucha devoción el modo en el que celebra, habría dejado de blando al de la prelatura: le habría prohibido comulgar hasta confesarse y probablemente le habría dado un tortazo, lo que se estilaba mucho en los pueblos de aquel entonces y luego generó mucho rencor en su generación. Para terminar de guardarme las espaldas, ya sé que el Derecho canónico permite en algunas situaciones la communicatio in sacris (lo que ya se hizo antes del Concilio en casos mucho más contados). Pero ninguno de esos casos se aplica a la FSSPX.

    Y, para terminar, todo esto no es más que decir sobre las misas de la FSSPX lo que ellos mismos dicen sobre la misa novus ordo en general. Véase «¿Cuál es el problema con la Nueva Misa?», en su página oficial: «Debemos tratar la cuestión de la asistencia como si se tratase de una liturgia no católica (…) Un católico no puede asistir a él, salvo con una mera presencia física, sin tomar parte en él positivamente, y sólo por razones familiares de fuerza mayor, como bodas, funerales, etc.». La FSSPX lleva cincuenta años diciendo a la Iglesia: «No queremos tener nada que ver con vosotros salvo que os reconocemos». Y la Iglesia ha respondido: «Mientras no queráis tener nada que ver con nosotros, no os reconocemos». ¿Dónde está la injusticia?

    Loretar

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Disculpe, Loretar, ¿existe cisma porque la santa sede dice que existe cisma? Me parece de un nominalismo extremo. ¿Y si sacan mañana un decreto donde dice que todo el que no dé el cincuenta por ciento de su patrimonio al papa es cismático? Le recuerdo que en el primer milenio ni se soñaba con que el obispo de Roma pudiera designar a todos los obispos. Al igual que a Wanderer me parecen muy mal las ordenaciones episcopales de la FSSPX, pero la palabra cisma es muy seria, y si no hay un establecimiento de jerarquía paralela, como eran los cismas de la Antigüedad, será una desobediencia más o menos grave, pero no es cisma en sentido teológico. Me figuro que el siguiente paso será decir que es herejía el negar una proposición del Tucho o de una audiencia de los miércoles por el mero hecho de que sea del Tucho o de l audiencia del miércoles…

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Si lo que he escrito le parece a Vd. nominalismo, a mí me parece voluntarismo la idea contraria: que por mero empeño de la voluntad individual se puede modificar la realidad y pretender que hay comunión donde no la hay, y donde el interesado dice que no hay comunión. La Iglesia es una sociedad visible: lo que la distingue es que su cabeza tiene una promesa divina de infalibilidad, pero su funcionamiento no es ajeno a las reglas naturales de las sociedades. Pues bien, si yo quiero saber si Fulano de Tal es empleado de tal empresa, le pregunto al director o al propietario. Si dicen que no y el Fulano que sí, me fiaré antes de aquellos que de éste. Asimismo, si yo quiero saber si Mengano de Cual es un ciudadano de tal país, solicito a la Administración que lo confirme. Si la Administración lo niega y Mengano lo afirma, y recurre hasta la ultima instancia y en todas las instancias le niegan que sea ciudadano, una vez se han agotado las instancias podemos entender a todos los efectos prácticos que no es ciudadano. ¿Y la Iglesia va a ser la única sociedad que no puede definir sus propias fronteras, sino que para saber quienes son miembros debemos acudir a quienes han sido expulsados de ella? No se puede ser miembro de una sociedad contra la voluntad de la propia sociedad.

        Y Vd. dice: ¿Pero y si el Papa nos pide regalarle la mitad de nuestro dinero? A lo que yo respondo: ¿Alguna vez lo ha hecho? Pues si Dios en su Providencia no ha querido permitir tales disparates en 2000 años, no debemos guiar nuestra conducta por hipotéticos semejantes.

        Sobre lo de que sólo la institución de una jerarquía paralela constituye cisma en primer lugar no es cierto, en segundo lugar la FSSPX no supera ese test porque ha instituido una jerarquía paralela de facto. No toda desobediencia es cisma, pero precisamente es la propia Roma La que tiene la competencia de discernir qué actos de desobediencia son incompatibles con la comunión eclesial. Cuando Roma alerta de que la comisión de cierta acción es incompatible con la pertenencia a la comunidad eclesial, y uno prefiere tal acción y su bien aparente antes que la comunión de Roma, ese acto da pie a una excomunión válida y supone un cisma. Sobre lo de la jerarquía, la FSSPX constituye a todos los efectos una jerarquía de facto. Que una jerarquía sólo constituya cisma cuando se reclama formalmente jurisdicción es una idea arbitraria: yo puedo, sin proclamarme Obispo diocesano, montar en mi casa mi propio círculo religioso seudocatólico cuyos seguidores ponen su guia práctica por encima de la disciplina romana. Si el asunto escala, Roma me advierte y persisto, será un verdadero cisma.

        Loretar

  15. Avatar de Desconocido Anónimo

    Bueno a título de complemento, digo yo.

    Para 99,9% de los católicos, el asunto es irrelevante por no saber qué es la FSSPX. Más irrelevante son los transalpinos.

    No me es tan difícil entender la expresión de adhesión formal que implica un aspecto externo e interno. Uno puede no acudir a las misas de los lefes y comer sus empanadas y, no obstante, desde su casa, cree que fuera de la FSSPX no hay salvación y variantes. Un tipo así no hará cuestión de recibir la comunión de la llamada Iglesia postconciliar y creo que este es un punto exterior y objetivo. Si usted, don Wanderer, fuera lefe solo comulgaría en misas tradis negando el Novus Ordo y dudando de la validad sacramental en la Iglesia católica. No está demás decir que el reciente pronunciamento infeliz de mons. Schneider que opuso falsamente la manutención de la integralidad de la fe a la obediencia a la ley de la Iglesia por parte de estos señores, él sí dijo algo más lefe. Dónde firma él para ser un obispo más sumado a ellos? Si la integralidad está mantenida en la FSSPX, no está en el otro lado.

    Adhesión formal implica querer. Entonces, quienes asienten a las cosas que dice la FSSPX, excomulgado está. La declaración sobre la validez sacramental entre ellos, sí es debatible. Pero, separados están y en ilicitud.

    Se preguntó usted sobre las hermanas. Según, una forma de mirar el CIC, solo hay 2 categorías fundamentales: laicos y clérigos. Y laicas consagradas y monjas en este sentido son todas laicas. No sé si así lo pensó Fernández pero es un hecho que una monja y un laica consagrada emitieron votos o compromisos perpétuos pero nada de ello imprime carácter. Quedan diferenciadas por el modo de su entrega. Y bueno… no seamos más benevolentes que lo que pide la realidad: hay unas venidas de la Iglesia postconciliar para los brazos lefes y hay otras que ahí siempre han estado. Salvo un X número de sabe Dios cuantas no estuvo de acuerdo, es sensato admitir que la grande parte o casi todas asienten con adhesión a lo que está pasando.

    Sus amigos que usted dijo de la noche a la mañana sentirse réprobos, tuvieron 5 meses para pensar. Y ahora, caso estén adheridos formalmente, frecuentando las misas lefes y llevando todo como antes, fíjese que es todo como antes. No les importa. Y es más… desde 88 hasta ahora, incluso después del 01 de julio, todo sigue igual. ¿En serio que yendo en una Misa ilícita, sin cualquier autorización eclesial, con clérigos ilícitos, viviendo en total o casi total aislamiento práctico de la vida del resto de la Iglesia, se creeían parte de ella? De dónde viene la perplejidad y el espanto? No son tan ilustrados? En qué caso dejar el continente y aislarse en una isla durante 50 años, haciendo crecer el tumor de la resistencia es comunión de alguna cosa? Aislamiento dice la genética de poblaciones causa especiación gradual hasta no haber más reproducción posible entre as especies. En nuestro caso, la gradual especiación tiende a la no comunión. O como decía serie Lost había los caídos del avión y los otros que ya estaban la isla.

    Si hay alguien trabajando en un plan de reconciliación para acoger a los descontentos? No sé. Pero la premisa inicial es si hay descontentos y si ellos hay tocado el timbre de la Iglesia.

    Usted conoce a muchos lefes. El sr. Alejandro Bermúdez afirma conocer a muchos en los USA y parecen coincidir que hay mucha gente buena, gente que llevó 5, 10 años cogiendo su carro con su familia e yendo a una misa lefe. Y les preguntaría a ambos. Y qué? Si no sabían de nada sobre la excomunión, al menos, asentían a los buenos contenidos lefes y a las chorradas que predicaban. Una secta (aunque no piense esto de la FSSPX) siempre tiene esta parcela de predicación anti-mundo, siglo, quedémonos encerrados aquí entre los buenos, vamos cambiar el mundo y la Iglesia con nuestra fidelidad. Siempre hay en qué mesiánico. Y durante tanto tiempo, los laicos nada vieron? No, pues!

    Y aún excomulgados, los laicos se van a ir al infierno? Solo en caso de que a Dios le parezca. La eventual excomunión también pasa por el fuero interno de cada uno. Más sombrío es pensar así: usted dijo que los consagrantes y consagrados están claramente excomulgados. No todos los supuestos 600k acudirán a la Misa con estos señores, pero qué rico ir a una Misa con un obispo claramente excomulgado. Y a sabiendas! Decíme cómo se siente! Es obvio que hay que negar la excomunión. Va a tener la FSSPX miembros excomulgados dentro de sí y otros no? Es un Frankstein total. Y si me apuran, el padre David Pagliarani, en calidad de SG y los miembros del consejo que ya no están excomulgados, deberían serlo ya que de ahí partió la raíz de la orden de las consagraciones.

    Finalmente, quizás por su experiencia personal de nacer bajo la misa Tridentina, ver el caos que ocurrió luego del CVII y a apesar suyo, ver una comunidad sosteniendo la el Vetus Ordo que a usted le gusta acudir y sus amigos, sea tan difícil trazar la raya. Siempre que escribe sobre ellos, es mi opinión, hay un buenismo cándido siempre amparado con argumentos canónicos. En tiempos de Internet, con textos y videos al instante, me parece inaceptable formar un petit comitte y se lo digo porque estuve en uno, no lefe, sintiéndome por en cima del resto, en una élite que hacía todo en sus ambientes: capillas, parroquias, centros pastorales… Una vida aparte dentro de la «comunión» de la Iglesia. Y si algo la Iglesia quisiera con nosotros, que nos hablara el Papa porque bispos diocesanos no nos afectaban y Dicasterios tenían media palabra. Si hacíamos todo en el Novus Ordo y ya éramos así, no me queira hacer creer con cánones que los lefes son diferentes de lo que mencioné.

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    A esta altura de la vida ya no me caben dudas de que los grandes males de la Iglesia, a lo largo de toda su historia, fueron frutos del pecado de la propia Iglesia. Y sé que este tema derivaría en profundos debates y daría para escribir extensos artículos durante meses: La venta de indulgencias (cisma Luterano aprovechado por los enemigos de la Iglesia), las peleas egocéntricas de poder (cismo de Oriente y peleas de Papas y Antipapas durante siglos), el poder Imperial Francés vs Roma (la época de Avignón), la corrupción generalizada en todos los niveles (alejamiento de fieles), las ideologías mundanas y políticas dentro de la Iglesia instauradas por la jerarquía (contaminación de la Iglesia y más alejamiento de fieles), los casos de abusos (más alejamiento de fieles), los malos pastores (que no entran ellos ni dejan entrar a los demás al Reino de los Cielos) y un larguísimo etc. de los cuales el enemigo se aprovecha para sembrar cizaña y ridiculizar a nuestra Iglesia.

    Lo que estamos viendo con Econe, en mi humilde opinión, es mezquindad de ambas partes y falta de humildad y piedad. Sí, es cierto, la FSSPX no debería autonombrarse Obispos y además su organización parece ser bastante opaca frente al Vaticano, pero también es cierto que a su Santidad no le costaba demasiado designar 4 Obispos nuevos, que nadie duda, eran recontra necesarios, en vez de especular con la autoextinción de esa Fraternidad. Aún considerando que para el Papa hacer eso sería legitimar a la Fraternidad, o que la misma FSSPX se opusiese a 4 Obispos «modernistas» designados por el Papa, la potencial excomunión de 600.000 fieles y generarles tan elevado cargo de conciencia no era necesario. Fieles que practican la Misa Tradicional católica que siempre fue válida en nuestra Iglesia durante siglos y el CV II nunca derogó. Se trata de tender puentes y procurar la salvación de la máxima cantidad posible de Almas, de mantener unida lo mejor posible a la Iglesia aún con nuestras diferencias, esa es la tarea del Pontífice y de un buen prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, pero ambas partes han priorizado egos y posiciones personales, y el enemigo de nuevo se aprovecha para sembrar discordia. Como siempre ocurre con estos temas espinosos: se mirará para otro lado, se bajarán decibeles y a seguir como en 1988 para adelante.

  17. Avatar de Desconocido Anónimo

    Los únicos que pueden impresionarse por esto de la excomunión son los tradicionalistas, de la FSSPX o los que quedaron adentro, junto con algún neocon de alguna prelatura perdida. Yo, como modernista, por educación y formación (eso se lleva toda la vida, como haber sido gordo en la infancia) se bien que todos todos se salvan, todas las religiones son caminos válidos y rezan al mismo Dios. No pueden ser la excepción los miembros de la FSSPX. Mi conclusión es que todo esto de las excomuniones es política eclesial, simplemente es una lucha por la cuota de mercado.

    Jorge

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Si, ya aburren con esto de la FSSPX. El 99 % de los fieles sigue yendo a la Fraternidad como si tal cosa. Convencidos de que no se puede estar con esta iglesia de conversión ecológica, Pachamama , LGBT y otra yerbas. Mons Schneider lo ha dejado muy claro

  18. Avatar de Desconocido Anónimo

    «Una prelatura personal, de las muchas que hay en la Iglesia…»

    Confieso que esta parte del artículo me provocó una genuina carcajada. Y el diálogo que sigue debajo, también. A veces un poco de humor ante tantas estupideces y arrogancias (atreverse a excomulgar a 600.000 fieles en el nombre de Cristo) es necesario. Dios bendiga su inestimable pluma, Caminante Wanderer.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿A partir de cuántos fieles excomulgados a la vez es una excomunión nula? ¿En qué documento preconciliar se contiene la doctrina de que el Papa no puede excomulgar a un cuerpo cismático junto con todos sus seguidores? ¿Fueron nulas las excomuniones contra los protestantes y contra los fieles de las iglesias del este, que afectaron a decenas de millones de personas de golpe, la mayor parte de ellos con menos información sobre la materia de la que tiene cualquier lefebvrista hoy en día? Si le parece tan arrogante la idea de que una cabeza visible pueda excomulgar a un número indeterminado de personas (y no por nada, sino por adherirse a un cuerpo declarado fuera de la Iglesia Católica), y que esa excomunión no sólo tenga efectos en el fuero externo, sino que queda atada en el Cielo, el problema lo tiene Vd. con la doctrina de la Iglesia visible y jerárquica.

  19. Avatar de Desconocido Anónimo

    Por suerte, quien excomulga o no del Cuerpo de Cristo y concede la Salvación o no, es el Propio Señor Jesucristo y no el imberbe de Trucho Fernandez con un papelito mal redactado. Gloria sea a Dios, quien está MUY por encima de todas estas mezquindades. «Mía es la Justicia», dice el Señor, y «Yo hago Misericordia con quien quiero».

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿Qué Evangelio ha leído Vd? En el mío dice: «Lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo». Así que quien excomulga del Cuerpo de Cristo SÍ es el Cardenal Fernández en cuanto opere como instrumento de León XIV, la única cabeza visible de la Iglesia de Cristo. Y con un papelito del que podremos dar muchas vueltas sobre lo bien o mal escrito que esté, pero que dice lo suficiente: hay delito de cisma, y quien se adhiere a tal cisma está excomulgado de la Iglesia Católica.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Discrepo y respondo, yo no creo que ningún ser humano tenga la suficiente potestad y facultad de excomulgar ni de negar la Salvación a un Alma ya que eso es un acto que proviene puramente de la Gracia del Señor, única divinidad omnipotente y omnisciente para conocer y pesar nuestros corazones y ejecutar el Juicio del día final y decidir a quien quiere que entre en el gozo de su Señor. «Mía es la Justicia» dice el Señor.

        Ningún Obispo mortal y carnal de la Tierra, incapaz de juzgar los corazones y conocer lo profundo de nuestros pensamientos, puede cerrar las llaves del Reino de los Cielos a los demás, eso es decisión exclusiva y privatísima de Dios. Cuanto mucho, esa persona estará excomulgada de Roma, que no es lo mismo que el estar apartado del Señor.

        Le pongo un ejemplo: Los Obispos chinos anatemas nombrados por la Dictadura China ¿Si van a ir al Cielo por «estar en comunión» con Roma? ¿Todos aquellos malos pastores que no son excomulgados por ignorancia o desconocimiento de Roma, van a ir también al Reino de los Cielos?

        Primero Dios, luego la ignorancia del hombres y sus reglas injustas fruto de su ignorancia, ya que toda ciencia, juicio o saber del hombre, es insignificancia para Dios.

      2. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

        Anónimo de 20 de agosto de las 16:10.Confunde usted gravemente el poder otorgado por Cristo a San Pedro y los Apóstoles con el fuero interno de la persona y la salvación del alma. El hecho de que sólo Dios conozca si la persona que ha cometido pecado reúne las condiciones para que éste sea mortal y merecedor de la condenación eterna,no es lo mismo que la potestad de la Iglesia para atar y desatar en la tierra (la autoridad para absolver sacramentalmente los pecados, la disciplinaria y la doctrinal).

        Llama la atención que entre lefebvrianos, siempre tan severos en el cumplimiento exterior, ahora esté extendiéndose el argumento de que el Papa y la Iglesia no son quienes para saber lo que hay en el interior de sus almas. Cierto, lo que haya en el interior de sus almas sólo lo conocen ellos, en caso de no haberse auto engañado tanto como para convertirse en aquello de «no hay peor ciego que el que no quiere ver». Pero para alcanzar la salvación y evitar el infierno, no es muy recomendable intentar torear al Papa, y cuando éste en ejercicio de su legítima potestad actúa, seguir enmendándole y utilizar argumentos más propios de protestantes que de católicos. En la Fraternidad siempre justifican su rebeldía diciendo que es «por el bien de las almas», que de tanto repetirlo de forma artificial en ellos ya resulta un mantra vacío y ridículo. Deberían empezar a preocuparse por la salvación de sus propias almas antes que pretender ser los únicos garantes de la salvación de los demás.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Luis, le agradezco su respuesta. Justamente es lo que estaba diciendo: Nadie es garante de la Salvación de nadie, ni los lefes, ni tucho Fernandez pueden perdonar pecados. Solo CRISTO Salva y abre las puertas del Reino. Es Cristo quien perdona y absuelve, suya es la verdadera Justicia y la Misericordia. No hay que darle tanta vuelta, todas las Escrituras convergen en esto. Además, no hay que confiar en el juicio del hombre, menos cuando son rigurosos con algunos, pero con otros miran para otro lado. O ignoran. Hay que buscar la Salvación tratando de agradar y obrando la Voluntad de Cristo, y en ésto estamos todos. Algunos creen que con la Iglesia modernista alcanza para tal fin, y otros creen que el camino correcto es en la Iglesia tradicional. Saludos.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Sí.

      Pero ¿a quién cree usted que Cristo Jesús otorgó el poder de perdonar y las llaves del cielo?

      El problema es que si ya no pecamos y de todos modos vamos a ir al cielo, pues esas penas espirituales son completamente irrelevantes.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Se lo dio a San Pedro y a los Apóstoles, y con ellos al Papa y los Obispos en comunión con él. León XIV es el Papa y el Cardenal Fernández actúa legítimamente con poder delegado. No creo que haya más.

  20. Avatar de Desconocido Anónimo

    solo se confunde leyendo la nota de tucho quien quiere buscar 3 pies al gato.

    de fondo? El conflicto de conciencia de quien lo lee. Y ante el conflicto de conciencia, la decision. Unos se revestiran de “argumentos” e iran a misa de la fsspx. Otros, seran mansos y se dejaran pastorear por el pastor, Leon XIV.

    Y si la fe de alguien depende de asistir a misa tridentina, quiza deberia hacer una profunda revision del estado de su alma y de la naturaleza de su vida cristiana. Nadie pone en duda que hay cosas q preferimos a otras. Pero cuando solo es una… el problema no esta en el cvii, en el creeper de tucho, en las horteradas de los progresistas, en las ridiculeces de los numerarios del opus… esta en uno

  21. Avatar de Desconocido Messerschmidt

    Sin duda la precisión, tanto en el ámbito jurídico como en el teológico, es necesaria e implica a menudo entrar en sutilezas. Ahora bien, tales sutilezas, si nos dejamos arrastrar por ellas, pueden llevarnos a perder de vista el conjunto, a extraviarnos en laberintos conceptuales cada vez más vacíos de contenido, a corromper criterios, distorsionar realidades y a acabar por hacernos caer en sofismas y en formalismos literalmente farisaicos, es decir, en el abismo de la letra que mata al espíritu. Seamos sensatos: cismáticos son todos los que asisten a los actos litúrgicos de la FSSPX y/o solicitan recibir los sacramentos de los sacerdotes de tal agrupación y/o le prestan apoyo material o moral a sabiendas de que desafía a Roma y de que sus pseudo-obispos han sido excomulgados. Es posible que algunos de los adeptos de la FSSPX, por ignorancia o confusión o falta de capacidad de raciocinio, estén convencidos de obrar bien y que lo hagan de corazón y con la mejor voluntad, sin odio ni soberbia, cándidamente. Equivocados estarán, pero desde luego creer que por esto se condenarán es creer que Dios es estúpido y cruel. Así pues, la excomunión latae sententiae afecta moralmente sólo al primer grupo, el de los empecinados, pero no al segundo, el de los engañados, que pareciera ser muy minoritario. Ante Dios la moral está por delante de la corrección jurídica y el espíritu pesa más que la letra.

    Una última reflexión. Una y otra vez discutimos sobre la FSSPX, el Anticristo, los dislates de Tucho Fernández, las presuntas verdaderas intenciones de León XIV y unos pocos temas más. Siempre las mismas canciones, repetidas hasta una y otra vez de cabo a rabo. ¿No sería hora ya de cambiar el disco?

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Me alegro de haberme tomado un tiempo fuera de los comentarios.

      Aquí no habría hecho más que reiterar todo lo ya dicho… y es que el lefebvrismo se repite más que el ajo (y lo mismo el Obispo Schneider, que ya da vergüenza ajena).

      Gracias a Dios hay otras voces.

  22. Avatar de Desconocido Anónimo

    Todas las penas son susceptibles de un recurso o una apelación y todos los recursos y apelaciones son suspensivos, c. 1353. En este caso hay una pena latae sententiae, pero además hay un decreto del ex Santo Oficio, de manera tal que de cualquier modo es recurrible, aunque algunos considerasen que no es apelable; la apelación no es el único recurso disponible. En la disciplina eclesiástica, los recursos judiciales y los administrativos no tienen fronteras claras y definitivas.

    Por lo demás, es discutible la competencia del DDF para decretar una pena por un delito común, de derecho común como es la desobediencia, función que corresponde a otros órganos judiciales de la Iglesia. El DDF tiene competencia para entender en procesos de materias gravísimas cuando son sometidos a proceso, (herejía, cisma, apostasía), algunos delitos contra los Sacramentos de la Iglesia y delitos sexuales graves.

    Pero aquí no hay herejía, apostasía ni cisma (por más que machaconamente se repita esta tontera, posiblemente para justificar el hecho de que el cardenal Fernández se ocupe de él) sino simple desobediencia, c. 1387, conducta que no era delito anteriormente y considerando que ni siquiera existía la potestad pontificia exclusiva de autorizar las ordenaciones episcopales. No es, pues, un delito grave en ningún sentido; de hecho, se conocen otras ordenaciones episcopales irregulares recientes que no han merecido ni la publicidad ni las sanciones que las supuestamente aplicadas a los obispos de la Fraternidad.

    Un hecho no es cisma por que se le ocurra a un cardenal, o al mismísimo Papa, a no ser que objetivamente sea propiamente un cisma; una simple desobediencia, por grave que fuera, no importa un cisma si no se niega la autoridad pontificia en términos generales y efectivos. Es preciso romper clara y definitivamente el vínculo con el Romano Pontífice para configurar este delito.

    Por último, las facultades que concediera el papa Francisco a la Fraternidad para oir confesiones y celebrar matrimonios, esto último en concordancia con los ordinarios locales, no han sido revocadas por la suprema autoridad de la Iglesia, de modo que siguen vigentes, por aplicación del principio jurídico conocido como paralelismo de las formas y competencias.

    Quería despejar algunos equívocos y errores que nutren copiosamente los comentarios acerca de los recientes episodios de Ecône

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Entonces, la lógica es que como no hay delito de cisma, el juez competente no es competente para investigarlo porque nada ha ocurrido, y como no es competente, la sentencia es nula. Si los Estados aplicaran esta lógica, reinaría la anarquía y asesinar saldría gratis. Y como ahora es delito algo que antes no lo era, resulta que el asunto no será tan grave por naturaleza así que también es todo nulo. Voy a ir ahora mismo a 300 km/h por la autopista, porque en el Fuero Juzgo no era delito.

  23. Avatar de Desconocido Anónimo

    Anónimo de las 13:22 : «Bromear con un cisma es de una superficialidad impía.»

    ______

    Sí verdaderamente creyera que estoy excomulgada y que soy cismática , no bromearía.

    Aceptar que Tucho Fernández puede okupar el cargo que okupa sólo porque Francisco lo puso, es de una es de una superficialidad infantil.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      «Sí verdaderamente creyera que estoy excomulgada y que soy cismática , no bromearía».

      No quiero ser tiquismiquis y yo no sé si usted está excomulgada o no, pero si lo estuviera en nada afecta lo que usted crea o considere sobre su situación

      at. Cisneros

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado, curiosamente parece ser usted quien acaba dándole la razón a protestantes cismáticos como Lutero, pues comenta que «ninguna persona excomulgada acepta su excomunión», como si no se tratara de verdad cuanto de autopercepción. ¿Sugiere que lo que conviene es apagar el cerebro, suspender el juicio y obedecer ciegamente a la autoridad de turno, rindiéndole culto a cuanto pensamiento no-infalible se cruce por la cabeza del romano Pontífice? ¿O acaso confiesa que quizá, finalmente, no haya verdad objetiva, y que en última instancia lo que exista quizá no podamos saberlo nunca?

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      no hay nada metafísicamente imposible en el romano pontífice poniendo a un incompetente en un cargo de la curia, de lo contrario el mundo se hubiera acabado en algún punto del renacimiento

  24. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    Los fieles de la Fraternidad más acérrimos acabarán igual de excomulgados del mismo modo que si yo me empeño en ir a misas sólo de sedevacantistas o de los ortodoxos, evidentemente estoy adhiriéndome a un cisma.En cuanto a si se han establecido ya los protocolos en los episcopados para quienes se arrepienten de la Fraternidad, pregunto, ¿acaso hay alguno que ya se haya arrepentido y ha ido a preguntar?

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado señor Jeme, ud. no tiene ni la menor idea de lo que dice. Es decir que, si lo supiera, no lo diría. Ir a Misa no es un acto cismático lo diga quien lo dijese y la celebre quien la celebrase. El cisma es un acto doloso propio del delincuente e ir a Misa no es un acto doloso. Afirmar lo contrario no es solamente un detalle notorio de ignorancia jurídica, sino una afrenta a N. S. Jesucristo que se se hace presente en toda Misa celebrada por un sacerdote válidamente ordenado y conforme a un rito válido, lo que incluye, desde luego, la fórmula de la Consagración.

      Hable de lo que sabe, no de sus iras personales.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      La pena por asistir a una Santa Misa celebrada por un cismático no es la excomunión por cisma, como prueba el hecho de que no es del todo ilícito asistir a una S. Misa celebrada por un ortodoxo griego.

    3. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

      Anónimo de las 14:30, usted no tiene la menor idea de un mínimo de lógica. Si se acude sólo a la Misa de un grupo excomulgado y adhiriéndose a los postulados de esa comunidad (como que la Misa nueva es de dudosa validez) se están asumiendo sus errores. La prueba es que la Iglesia no permite acudir a Misa de ortodoxos de forma frecuente (salvo que no haya otra). Cuando se acude a Misa dominical se hace (y de forma necesaria) también por ser miembro de la Iglesia como un cuerpo jurídico. Tanto que presumen ustedes de tradición y su argumento es de un sentimentalismo post moderno que abochorna.

  25. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¿Es tan humillante sacar a Fernández de ese cargo? ¿Por qué se sobrevaloran los respetos humanos? ¿No hay fines trascendentes en riesgo? Nunca habría imaginado esta situación.

  26. Avatar de Desconocido Anónimo

    Sé que mi opinión no es popular puesto que no estoy de un lado ni del otro, pero siempre estoy en contra de los que atacan a los que comparten trinchera.

    Poco después de las excomuniones, me llegó de una persona de mucha confianza que en una misa, un obispo auxiliar de Bs. As., aprovechó para decir que la excomunión había sido «por negar el Concilio Vaticano II» y que «todos los que se niegan a recibir la comunión en la mano, niegan el Concilio», entre otras linduras.

    Hoy me entero, a través de una prima, que sacerdotes, profesores de Teología, capellanes y encargados de pastoral universitaria de cierta universidad pontificia advirtieron no ir a la Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad porque «la organizan los lefebvristas» y «la prueba» –según ellos– «es que no les dejan celebrar en la basílica».

    Muchos creen que lo de las excomuniones «no me toca porque yo no soy lefebvrista» y sueñan, ilusionadamente, que no irán por ellos. Ya no son sólo las comunidades Ecclesia Dei (que en la Argentina no existen y los que están, lo hacen en situación irregular), ya no son las 3 misas tradicionales oficiales que quedan en el país, ya no son los curas que en privado la celebran… ya el mero hecho de querer comulgar en la boca estaría «excomulgado» para esta gente.

    En criollo decimos «no hay que escupir al cielo». Bueno, hagámonos cargo y dejemos de tirarnos granadas entre nosotros mientras adelante tenemos bombas nucleares que nos quieren hacer desaparecer.

    1. Completamente de acuerdo. En todas sus frases. Nos peleamos entre nosotros y los que quieren convertir el catolicismo en algo diferente dicen: «Divide y vencerás». Irán poco a poco detrás de cada grupo católico hasta acabárselos a todos.

  27. Obivamente, por los motivos que saben, yo he pensado en esto. Como persona que voy a la SSPX y también a Novus Ordo, no sé si soy cismático y excomulgado por la jerarquía del Vaticano. Me siento como el gato de Schrödinger que no estaba ni vivo ni muerto sino en un estado indefinible.

    Y no lo digo como un ejercicio intelectual. Saben que favorezco la tesis de la SSPX (sobre todo porque me resulta difícil seguir a un Vaticano que hace todo lo posible para contradecir la doctrina católica: el Vaticano del indeferentismo religioso y la Pachamama). Pero, ¿qué pasa si me equivoco? Nunca pretendí ser infalible y me he equivocado muchas veces en mi vida. ¿Voy al eterno tormento? No crean que no me tomo esto en serio.

    Me resulta difícil decidirme entre si esto fue causado por incompetencia o maquiavelismo. Gente que sabe más que yo dice que fue incompetencia. Que Tucho, entre poema homoerótico y sermón herético, no distingue entre una excomunión y una lechuga. Y quizás sea así.

    Pero, por otra parte, ¿no ha sido este el procedimiento común de la iglesia sinodal de Bergoglio y Prevost? Mientras Jesús decía «que vuestro sí sea sí y que vuestro no sea no, porque lo que es más de esto, procede del maligno», la iglesia sinodal se regocija en la ambigüedad. Se basa en la falacia de la mota castral (búsquenla en la Wikipedia). Se emite una afirmación ambigua. Cuando te atacan por ser hereje, te defiendes interpretandolo a la luz de la Tradición (o los popesplainers la defienden por ti). Pero, en la práctica, la aplicas de la forma hereje. Así puedes ir contra la Tradición sin tener resistencia: tienes lo mejor de los dos mundos.

    Esto ya fue así en el Vaticano II, Se trata, como dijo Charles Pope, de «ambiguedad utilizada como arma». Annibale Bugnini lo aceptó en L’Osservatore Romano, 19 de marzo de 1965 (no pongo la cita pues es larga). Después en Amoris Laetitia, Francisco pone el veneno en una nota a pie de página expresada en forma ambigua. Y las bendiciones a parejas homosexuales son «bendiciones no rituales» (un nuevo concepto) que se dan a la «pareja» pero no a la «unión». No bebemos agua, sino H2O. Acepto pulpo como animal de compañía.

    Si fue así, no fue torpeza. Tucho sabía que no podía excomulgar o declarar cismáticos a todos los fieles de la SSPX de forma sólida, basándose en el derecho canónico. Así que deja algo que no se entiende desde el punto de vista jurídico (me refiero solo a la nota explicativa), que es ambiguo y que no tiene fuerza jurídica. Pero que no tenga fuerza jurídica no quiere decir que no sea útil. Por una parte, deja angustiados a los fieles de la SSPX por su salvación. Esto es lo menos importante (no es que quiera que estos fieles se reincorporen a la Iglesia, porque las condiciones de reincoropración que se emitieron después nos demuestran que no nos quieren en la iglesia sinodal, comparar con lo que hizo Juan Pablo II).

    Por otra parte, y esto es más importante, hace que muchos católicos que huyen de las herejías vaticanas no se vayan a la SSPX porque temen entrar en un grupo cismático y perder su salvación. Así que se contiene la hemorragia. Además, a partir de ahora, el Vaticano considera a la SSPX como un grupo cismático, aunque jurídicamente no lo sea (así lo ha tratado desde el escrito de Tucho). Ya no constituye un ejemplo moral contra la iglesia sinodal. El Vaticano puede avanzar en el progresismo (diacónas y sacerdotisas, rollo LGBTI, unión entre las religiones, apoyo a inmigración descontrolada, subordinación a la ONU) y, cuando alguien les diga, «miren como celebran los de la SSPX: esto es verdadero catolicismo», dirán «estos son cismáticos, no cuentan».

    Así que el escrito, aunque sea una castaña, ha tenido su utilidad.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Pues según la FSSPX, usted comete pecado mortal cada vez que va a Novus Ordo. A lo menos materialmente, y también formalmente si usted ha recibido suficiente información de la FSSPX al respecto, o al menos si puede recibirla sin negligencia. Véase su artículo en la página web oficial «La Nueva Misa de Pablo VI, ¿obliga para el precepto dominical?»: «4º Juicio moral sobre la asistencia a la nueva Misa (…) Para que haya pecado se requieren tres condiciones: materia, advertencia y consentimiento. En cuanto a la materia, y objetivamente hablando, la nueva Misa es un rito injurioso a Dios y peligroso para las almas».

      Así que felicidades a Vd., si seguimos rigurosamente las opiniones o de unos o de otros, en ambos casos peca.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Busqué el artículo, y me encuentro con esta expresión: «El malestar que se siente es señal de que esas Misas no son católicas».

        Curiosa expresión. Yo he sentido malestar en las misas de la FSSPX a las que he asistido… así que estimo que no son católicas tampoco.

      2. Para Anónimo 20 de agosto a las 7:17. Por alusiones.

        No creo que diga que ls SSPX diga que peca uno yendo a Novus Ordo, sino que la misa es perniciosa para las almas y la desaconseja. Yo veo el punto de ellos, pero no coincido totalmente con lo que dicen. Pero dejemos esto a un lado. Por el bien del argumento, supongamos que peco de las dos maneras, como usted dice.

        Que yo peque es cosa normal. Como dijo San Francisco de Sales, «¿por qué te extrañas de que pecas, si eres un pecador?» Por eso necesito salvación.

        Dicho esto, en un tiempo normal, la jerarquía obedecería a Jesús y yo obedecería a la jerarquia y a Jesús. Yo hubiera sido feliz ignorando la SSPX y sometiéndome a la jerarquía del Vaticano: esto es lo normal de ser católico.

        Ahora, la jerarquía es el mayor peligro para la Iglesia. Los vemos convirtiendo la fe de Cristo en una religión woke globalista, contradiciendo las pallabras de Cristo, nombrando a masones en el Vaticano, nombrando obispos apóstatas, sustituyendo el pecado con el cambio climático, glorificando el pecado, adorando a dioses paganos (ultimamente ha habido otra adoración de la Pachamama), persiguiendo a los fieles y a las órdenes tradicionales (no me refiero a la SSPX sino a órdenes que están en perfecta comunión).

        En suma, la jerarquía no obedece a Jesús. Por ello, me obligan a elegir entre la jerarquía y Jesús. Nunca quise tener que elegir, pero me fuerzan a elegir. Yo elijo Jesús y muchos elegirán la jerarquía. Hago lo mejor posible en estas circunstancias tan difíciles.

        Mi única esperanza es que Dios vea mi corazón y sepa que lo que quiero es servirle lo mejor posible en este punto (aunque sigo siendo pecador en otros temas).

  28. Avatar de Desconocido Anónimo

    Wanderer dixit: Estimado, la particularidad de la pena latae sententiae es que, al incurrirse ipso facto por la sola comisión del delito (c. 1314), no hay un acto de autoridad (sentencia o decreto) contra el cual interponer apelación. Es decir, la pena no es recurrible y, por tanto, no hay efecto suspensivo.

    ____

    No Wanderer, justamente. Se presenta el recurso porque se considera injusta la aplicación del latae sententiae. Sobre todo contra los fieles.

    «La Fraternidad Sacerdotal San Pío X informa que, en respuesta al decreto publicado el 2 de julio de 2026 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, presentó el 11 de julio un recurso preliminar ante ese mismo Dicasterio, conforme a los cánones 1734 y siguientes del Código de Derecho Canónico.Este trámite, que constituye el requisito previo antes de la eventual interposición de un recurso jerárquico, tiene por efecto suspender la ejecución del decreto, conforme al canon 1353 del Código de Derecho Canónico.»(pag.oficial del Boletín informativo de fsspx)

  29. Avatar de Desconocido Anónimo

    Las hermanas de la FSSPX, así como el resto de comunidades religiosas vinculadas a ella, no serían considerados religiosos por la Iglesia porque no pertenecen a institutos erigidos canonicamente ni sus «superiores» tiene legitimidad para tomarles los votos públicos… A lo sumo son todos laicos con votos privados.

  30. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado profesor: este artículo me desconcierta un poco. No por su contenido, al cual adhiero, sino por cierta paradoja que representa. Víctor Fernández es un obispo y cardenal de la Iglesia, elegido y consagrado por decisión del mismísimo Papa de Roma. Es, además, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano máximo encargado de la ortodoxia en la fe de Jesucristo, cargo en el que fue elegido y nombrado por el papa anterior y en el que ha sido mantenido por el actual. Merecería, por lo tanto, nuestro respeto y reverencia. Sin embargo, como usted bien lo ha descrito en este artículo y en muchos otros a lo largo de los años, el hombre es un charlatán que no deja de propagar errores y hacer sandeces que dejan en ridículo a la Iglesia y que, cuando menos, ponen en grave peligro la fe de los fieles. Por otra parte, aquella prelatura personal, supuestamente de lo mejorcito que hay y en “plena comunión”, engaña a los fieles mejor intencionados a diestra y siniestra. Sin embargo, aquí viene la paradoja, no existe estado de grave necesidad en la Iglesia… Por tanto, insiste Ud. en que la FSSPX no debió consagrar nuevos obispos y que éstos están justa y válidamente excomulgados. En el artículo no discute Ud. la situación de sus sacerdotes, pero es bastante obvio que la presunta excomunión efectivamente les alcanza, pues no cabe duda de que adhieren formalmente al supuesto cisma al mantenerse sin chistar como inferiores jerárquicos de los primeros, teniendo a la mano la fácil opción de redimirse sometiéndose al obispo ordinario. Sin embargo, para conjurar el miedo al averno de nuestros numerosos amigos que continúan asistiendo a las capillas de la Frat, nos explica ahora que no pasa nada con ellos. No entiendo; ¿acaso puede el árbol malo producir frutos buenos? No tiene sentido hacer este ejercicio de exculpación a los fieles que adhieren y reciben gozosamente los sacramentos de manos de una congregación de cismáticos excomulgados (entre nos, a sabiendas de que la vastísima mayoría de los fieles no sólo estaba perfectamente enterada de la amenaza de excomunión, sino que celebró las consagraciones). Por otra parte, la falta de individualización de los presuntos fieles excomulgados en el decreto tuchesco no me parece tan relevante, pues hay claros precedentes en el derecho de la Iglesia (e.g. la excomunión automática de quienes procuren abortos, pena que opera en el evidente anonimato de los sancionados.

    No se puede comer tortillas sin quebrar huevos. Y si quebrar los huevos es un pecado tan grave que amerita la condenación eterna del cocinero (eso le pasa al que muere excomulgado), no debemos comer esas tortillas (pudiendo comer otra cosa). Extendiendo la analogía, es como comprar (teniendo alternativas) lo que se sabe robado, homicidio mediante.

    Saludos, Gonzalo Vásquez Villanueva

    P.S. si bien la pena de excomunión se regula (para bien) por el derecho canónico, ésta es una potestad que tiene un fin último sobrenatural, como todo en la Iglesia: la salvación de las almas. Si se usa para otro fin, está mal usada y no produce efecto alguno. Un amigo más letrado que yo diría que los actos de desviación de poder, i.e. aquéllos en los que se usa dolosamente la potestad para lograr fines distintos a los propios, son nulos.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      De acuerdo.

      Las incongruencias están, y continuarán apareciendo sin final.

      Todo es absurdo. En los unos y los otros.

      Es absurdo el punto de los que quieren afirmar las excomunión es, muchas veces llevados por una mal disimulada tirria a la FSSPX, o a cierra actitud (cuestionable por cierto) de sectario Capillismo de muchos de sus fieles y sacerdos. Absurdo también el modo cerrado de «solo escuchen a los sacerdotes de la Fraternidad..» que se emite como latiguillo desde los primeros lefes.

      Todo termina siendo como un corso a contra mano.

      Se ha perdido mucho más que el buen criterio y el sentido común.

      Cada quien interprete como quiera, pero, ha llegado la hora del silencio y del desierto.

  31. Avatar de Desconocido Anónimo

    Es cierto, Fernández quiso agregar El Cortito de Martín Karadagián y no limitarse a replicar lo del 88´, pero ojaldre, los lefes le respondimos con La Doble Nelson del mismo héroe: 1) la Nota explicativa se limita a explicar o es simple literatura, eventualmente pecaminosa si agravia; no puede agregar sanciones que el Decreto no haya estipulado y 2) mientras no se traten las apelaciones, ni los seis excomulgados lo están, por lo que mal hace la gente en plantearse lo de las empanada de acá a 30 o 1000 años, cuando el caso esté cerrado. Y me gustará ver, si es que lo llegan a tratar, de qué modo confirman las sanciones hoy suspendidas, aún dejando de lado el argumento del estado de necesidad, de cara a la totalidad de lo establecido por el CIC, donde eximentes y atenuantes juegan y son rematadamente laxos. ¿Quieren jugar con esa ley?, ¿Les gusta el código nuevo? Bueno, adelante con los faroles.

    AVISTADOR DE CHIMANGOS.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Quién dice que el efecto suspensivo de la apelación suspende los efectos de la excomunión?

      No digo que no sea así, no soy canonista. Pero me llama la atención la seguridad con la afirman todo sin tener autoridad para ello.

      Dogmatizan (o hablan como si lo hicieran) que la Misa nueva es mala (cuando no inválida).

      Dogmatizan que las consagraciones episcopales, en su caso, están bien (cuando Trento definió lo contrario… y entonces dicen que lo de Trento justo a ellos, no les aplica… y lo dicen con seguridad dogmática).

      Ahora dogmatizan sobre el efecto suspensivo por apelación…

      Eso es lo que más me hace sospechar que están en el error. Si al menos se curaran en salud sometiendo todo de antemano a lo que el Papa defina infaliblemente sobre los temas dudosos… Pero no, todo es seguro, es así, y no escuchen a nadie que no sean los sacerdotes de la FSSPX (según el P Rubio).

      No me gusta esa actitud. No me convence. (Como tampoco me gusta que ataquen a la FSSPX de malos modos. El enemigo principal es otro).

      Tirosa Laire

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Dear Tiros,

        El enemigo principal es otro… y sí, chocolate por la noticia. Pero también hay enimigos no tan principales.

        Por lo demás, … ¿qué quién lo dijo? ¿Nadie y los lefes lo afirmamos como todo lo demás que dice usted?

        Me temo que no.

        No fue el fiscal al que no le condenan al asesino por falta de pruebas, el que apela y dice «tiene efecto suspensivo». Tampoco el estafador que en primera instancia quedó complicado luego de la pericia caligráfica. Fue el Código Procesal.

        En este asunto pasa lo mismo.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Anom.1347.

        Y sí..pero en ese variado elenco, no observo en la FSSPX mala voluntad (salvo en alguno que otro). Y justamente por los de buena voluntad entiendo que el mal modo con el que son tratados muchas veces no sirve de nada, salvo para que cierren filas.

        (Se podría argumentar que ellos hacen lo mismo con nosotros, pero ahí es justo donde tenemos comer hielo, enfriarnos, y contestar bien. No sé si siempre lo logro, pero es lo que intento. Parto de comprender su situación – y compartirla en muchos casos- para luego indicarles cual es el camino que,.entiendo, es el correcto. Camino que, por no tener autoridad alguna, ni estudios, ni nada, tampoco puedo darlo con la seguridad que me gustaría. Y además, es, según entiendo, un camino que más parece via crucis, y eso, es dificil de vender).

        Tirosa Laire

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Anom 1444.

        Según Ud es la misma ley la que otorga efecto suspensivo.

        Según Wanderer (en respuesta a otro comentario) en el caso, justo esa norma no se le aplica.

        Y ahí quedamos, cada cual según su criterio. (Lo mismo en otros temas)

        Cómo se resuelve? Basta que la máxima autoridad hable. El problema es que no habla.

        Pero ahí es a donde voy: que haría Ud si el Papa habla, y resuelve en contra de lo que Ud piensa? Eso es lo que más me preocupa. A eso apunto con mis preguntas. ¿Cómo va a reaccionar la FSSPX?

        Tirosa Laire

      4. Avatar de janus1870 janus1870

        Quién dice que el efecto suspensivo de la apelación suspende los efectos de la excomunión?

        Sobre el efecto suspensivo:

        Canon 1353: Tienen efecto suspensivo la apelación o el recurso contra las sentencias judiciales o decretos que imponen o declaran cualquier pena.

        Comentario tomado de “The Code of Canon Law. A Text and Commentary” – The Canon Law Society of America (1985):

        “El último canon de este título modifica notablemente el Código de 1917 en sus amplias disposiciones sobre el efecto suspensivo del recurso o apelación contra todas las penas. En el Código de 1917, el recurso contra decretos que imponían censuras o las apelaciones contra sentencias que las imponían carecían de efecto suspensivo (in devolutivo). Por lo tanto, la pena debía observarse inmediatamente mientras se resolvía el recurso o la apelación (CIC 2243). En cambio, los decretos o sentencias que imponían penas expiatorias admitían recurso o apelación con efecto suspensivo (in suspensivo). Por consiguiente, no era necesario observarlos mientras se resolvía el recurso o la apelación (CIC 2287). Este canon, sin embargo, establece que dicho efecto suspensivo es aplicable en adelante tanto a las censuras como a las penas expiatorias. Este cambio refleja de manera más adecuada que el Código de 1917 la interpretación benévola de la ley, que es un principio fundamental de interpretación en el ordenamiento penal. Encarna el énfasis del legislador en fomentar los fines pastorales del derecho penal y en respetar la dignidad y los derechos fundamentales del infractor. Uno de esos derechos fundamentales es recurrir una decisión administrativa desfavorable o apelar una sentencia penal adversa. Además, la condición del presunto infractor en la comunidad no debería verse comprometida hasta que la sentencia original haya sido confirmada por una autoridad superior”. (Traducción de Google).

        Cabe advertir para quien lo ignora que la excomunión es una censura.

      5. Avatar de Desconocido Anónimo

        janus1870. Muchas gracias por su respuesta. Aunque no es exactamente a lo que iba, es muy amable en tomarse el trabajo en responderme.

        Aprovecho para replantear el tema.

        1. Según otros, al ser la excomunión automática, no aplica su texto. (Eso respecto de los obispos, no de los demás). Pero…

        2. Sea como sea, nadie, salvo el Papa, es autoridad para determinarlo. De ahí que el comentario del Avistador de chimangos sea desafortunado: «¿Quieren jugar con esa ley?, ¿Les gusta el código nuevo? Bueno, adelante con los faroles.»

        Ese desafío (al menos así parece del texto, tal vez yo pongo un tono que no tuvo al escribirlo) a quien tiene la «suma del poder público» no deja de extrañar. Porque…

        3) Qué hará el Avistador (y/o la FSSPX) si el Papa confirma las excomuniones? Le adelanto lo que estimo: van a seguir diciendo que no son válidas por el estado de necesidad, etc… Argumentar desde la «apelación» (y si lee los comentarios solo en esta entrada, abundan) no sirve de nada, porque directamente les resulta indiferente (y al final pueden terminar peor: qué le van a decir a los fieles cuando todo este tiempo los tranquilizaron con la «apelación»?).

        4) Y, justamente, a eso quiero llegar. Dejando de lado el tema de la apelación en sí, qué hará la FSSPX si el Papa define que ordenar obispos contra el mandato pontificio está mal? O que la Misa nueva es buena? O que las confesiones y matrimonios celebrados por quien no tiene jurisdicción son inválidos? Etc etc.

        Cuál sería su actitud ante esa situación?

        O por qué la FSSPX no pide al Papa que defina esas cuestiones? Tal vez se me pasó, pero de todo lo que he leído y escuchado, nunca observé que lo hayan hecho. Al contrario, para ellos no cabe duda alguna, y por eso afirmo que «dogmatizan» sin tener autoridad para ello.

        No me parece un tema menor preguntarse, ante cada respuesta, ¿Quién dice?

        Tirosa Laire

      6. Avatar de Desconocido Anónimo

        ¿Y qué si no observa mala voluntad? Yo no observo mala voluntad en muchos evangélicos. Pero no sólo eso no significa que no la tengan, sino que, si tienen buena voluntad, eso no cambia las cosas. Llamar a las cosas por su nombre no es tratar mal a las personas. Además de que los lefes son más duros que el pedernal: basta considerar lo que piensan de los que no son lefes, oficialmente. Mejor ser claros para los que están confundidos y los miran con alguna simpatía. Al cisma hay que llamarlo cisma.

        Tirosa Lblanco

      7. Avatar de Desconocido Anónimo

        Dado que tiene mejor puntería que yo, no es mi intención decirle que me parece que erró el tiro. Pero por si sí, le contesto.

        Entienda que no es que yo deje de llamar a las cosas como son. Mi observación es por el modo en el que se dicen las cosas, y por lo que se dice en sí. El adulterio es pecado grave. Pues, se dice y listo. Pero el modo (sin modificar el contenido) puede variar. Yo he llegado a decírselo a un superior que vivía en tal situación. No se lo tomó a mal. Y sé que hoy por hoy (y pese a la confusión que tiene provocada por malos sacerdotes y AL), sabe dónde está la verdad, y le he indicado lo que debe hacer.

        Lo tengo innato, si quiere, y tal vez me equivoco. Pero siempre (desde el secundario) he obrado del mismo modo, y por la misma razón he podido razonar con gente hostil y lograr que la discusión se limite a los argumentos sin volver a la discusión un tema personal.

        Por ejemplo, durante un curso de 4 meses en el Ejército, tuve un compañero evangelista. Discutidor como pocos. Nunca lo traté mal. Siempre contesté los argumentos partiendo de la base de que tenía buena voluntad y que el maltrato que pudiera surgir de él era más por celo que por mala voluntad. Después del curso, no lo vi más hasta años después que nos cruzamos en la calle. Me preguntó por Bergoglio (acababa de ser elegido Papa), y no le oculté la realidad: “Como cardenal un desastre. Como Papa veremos”. Respuesta que sorprendió por demás a un evangelista como él. Y quedamos en juntarnos para discutir. Ecumenismo en el sentido bueno de la palabra. Hoy es un buen católico, gracias a Dios. Pero me pregunto: ¿hubiera él actuado del mismo modo, si yo le hubiera contestado con dureza?

        No sé quién está tan libre de orgullo como para soportar el ataque más humillante: la demostración de mi error. Es cierto que la sal puede usarse para cicatrizar las heridas, pero mejor usarla con un poco de agua.  O si quiere un ejemplo más dulce, el pastel podrá ser muy rico, pero a nadie le gusta si se lo tiran por la cabeza.

        Tirosa Laire

        PD: En este caso puntual, bueno sería que el Papa resolviera la cuestión de modo definitivo, más teniendo en cuenta que, según Roma, ahora tenemos medio millón o más de excomulgados. La salvación de esas almas requieren de su intervención (y lo mismo con todo lo demás, es claro).

      8. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pienso que no se puede dar una norma universal al respecto. Jesucristo, para el caso, fue bastante duro con los fariseos (sepulcros blanqueados, raza de víboras, hipócritas) y con los judíos (hijos de Satanás) y con Pedro (vade retro, Satana…). O sea, a veces hay que ser duro. Y con el que escandalizare, que pienso que se aplica a los lefebvrianos, pues ya sabe usted lo que dijo. Y si quiere una paradoja, ahí tiene al Doctor melifluo y algunas de sus expresiones.

        Este artículo ya tiene muchos comentarios y uno se pierde. Quizá podamos seguir algún día mate en mano en los pagos de Belle Vue…

        Dios lo bendiga.

        Tirosa Ladiana (no digo que acierte, pero al menos se ha de buscar eso y no tirar al aire, ¿no?)

      9. Avatar de Desconocido Anónimo

        Jajajajajaja. Seguro, si me da el tiempo.

        Si «tiro al aire» es solo cuando escribo sin mucha seguridad en lo que afirmo y buscando con ello una respuesta del otro. En los últimos mensajes le hubiera respondido como Alfonso Jesús Vivar, dado que ando un poco más seguro en eso, pero hubiera sido para confundir, y seguí con el nombre original. No crea que no quiero acertar. Al contrario.

        No sigo con el tema, y espero a los mates.

        Tirosa Laire (o Alfonso Jesús Vivar, como más le guste).

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Más aún, el recurso tiene efecto suspensivo de la pena decretada, en esto es similar al plano civil, luego ni siquiera afecta hoy por hoy nada de lo decratado contra la FSSPX.

  32. Avatar de Desconocido Anónimo

    No me tomaria tan a la ligera lo de las empanadas. Si la FSSPX hace cualquier tipo de actividad para su sostenimiento economico (o para ejecutar sus actividades), aquel que ayuda con su aporte esta adhiriendo, no hay dudas de eso. Por otro lado, concediento el mamarracho de Tucho, eso de andar desmenuzando cada documento para ver si «podemos» o no podemos, si adherimos formalmente o informalmente, me recuerda claramente a los fariseos y el sabbat. La Fraternidad desobedecio en algo gravísimo al Papa. Los Obispos estan excomulgados…y aunque quienes van regularmente a sus Misas no firmen un Acta ante escribano adhiriendo formalmente, estan jugando con fuego. Y eso, en materia espiritual, es pecado o casi.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Uyyy, el otro día puse una colaboración para que compren flores para la Virgen para la fiesta de la Asunción en el priorato de la fsspx. Soy cismática…o casi.

      Eva Agria.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        en eso sois como los progresistas… riendoos de la confesion, los pecados, y la autoridad. Unos se ponen 700 millones de puntillas y quiroteas y los otros horripilantes estolas y sandalias. Mismo perro, diferente collar

      1. Estimado, la particularidad de la pena latae sententiae es que, al incurrirse ipso facto por la sola comisión del delito (c. 1314), no hay un acto de autoridad (sentencia o decreto) contra el cual interponer apelación. Es decir, la pena no es recurrible y, por tanto, no hay efecto suspensivo.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        La pena sí es recurrible, aunque se decrete de modo automático y no previo a la sustanciación de un proceso canónico (como sucede para otros casos).

        La «automaticidad» hace alusión a la innesaria sustanciación (planteo – defensa – prueba – sentencia) y no a la apelabilidad.

      3. Avatar de janus1870 janus1870

        la particularidad de la pena latae sententiae es que, al incurrirse ipso facto por la sola comisión del delito (c. 1314), no hay un acto de autoridad (sentencia o decreto) contra el cual interponer apelación. Es decir, la pena no es recurrible y, por tanto, no hay efecto suspensivo.

        Discrepo con Ud. Wanderer; se pueden apelar las penas latae sententiae a partir del decreto o sentencia declarativa. Y esta apelación tiene efecto suspensivo (can. 1353: Tienen efecto suspensivo la apelación o el recurso contra las sentencias judiciales o decretos que imponen o declaran cualquier pena).

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado, si la todavía existente Pontificia Comisión Ecclesia Dei respondía positivamente a la pregunta de si alguien que asistía a Misas de la FSSPX por mera devoción al Rito Romano antiguo podía contribuir a la colecta en sus capillas o iglesias como modesta remuneración por el servicio litúrgico en 2002, cuándo las «excomuniones» todavía no habían Sido levantadas por BXVI; no veo la diferencia substancial con participar de una venta de empanadas.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Exacto, creo que fue del Cardenal Pearl lo relativo a que sí se podía poner plata en la colecta lefe (y eran tiempos de las anteriores excomuniones vigentes).

        Lo que pasa es que ahora, los teólogos tienen menos fuste que antes. Es comprensible, antes se estudiaba, ahora se googlea.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        La Pontificia Comisión no existe más, fue absorbida por el Dicasterio de Defensa de la Fe, pero todos sus dictámenes son válidos y están vigentes. (En la misma carta de Tucho hace referencia a alguno.)

  33. Dice el post que el sacerdote de la prelatura personal afirma que «el único motivo por el cual un católico podría asistir a una celebración lefebvrista sería por un compromiso social imposible de sortear. Por ejemplo, una boda o un funeral».

    No podría asistir a una Misa que sería válida, pero sí a un casamiento que sería inválido.

    En fin, la coherencia no reina en estos tiempos.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Al opus lo sacas de lo suyo, y pasa lo que pasa. Pero los sacerdotes de la fsspx hacen exactamente la misma gimnasia con sus argumentaciones de su fidelidsd y amor por el papa. Una volqueta de palabras.

  34. Avatar de Desconocido Anónimo

    Quería comentarle que fui por primera vez a la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad. Soy sacerdote cancelado o autocancelado y me di cuenta de que, de los 41 sacerdotes, quizás, yo llevo la cruz menos pesada. Y si bien esta situación podríamos enumerarla, dado que tanto está de moda, entre los pecados que claman venganza al Cielo (lo digo solo para causar hilaridad), el espíritu de estos hermanos en la fe y en la cruz «eclesial» no ha sido de rencor, odio u otras bajezas de las que, lamentablemente, por sus actos, se ven en aquellos que, del principio al fin, han querido responder con su visibilidad en dar la bendición inicial y la actividad religiosa final de la peregrinación, como «marcando la cancha» y mostrando que «Nosotros somos la autoridad». En fin, no sé si fueron esos los motivos u otros de pura vanidad; no interesa. El ambiente fue impecable y la unión de corazones de sacerdotes que apenas conocía, salvo algún que otro, fue inmediata. Porque la fe une y la caridad actúa como un colante difícil de desunir.

    Los jóvenes que peregrinaron, mozos en edad, lejano yo a esos años juveniles donde pude también yo vibrar como ellos y llevar un paso que me dejaba en claro que ya no estoy para esos trotes, pero no perdía la esperanza en emularlos a ratos. Pero lo más importante fue que me di cuenta de que mi condición de neoconservador, ambiente en el cual nací, con miles de prácticas piadosas que no hicieron más que corroer lo más importante: la Misa.

    Y a este punto quería llegar: la Santa Misa. Y, sin entrar a disputar las opiniones sobre Econe y sus ordenaciones (que también las había entre clérigos y seglares, pero todo se llevó bajo un manto de «pax liturgica»), comencé a darme cuenta de que aquellas prácticas tan nimias y tan menudas, como también tan bizarramente cumplidas, que ocasionaban en muchas almas falsos espejismos de santidad, traían subrepticiamente una corrosión extremadamente más terrible: la Santa Misa.

    Y no lo digo por sus oraciones de preparación y sus tiempos de acción de gracias. Toda la cáscara y el aparato de ella, muy cuidada en estos grupitos ya en decadencia, por gracia de Dios, que trataron de amalgamar el Vaticano II y la fe de siempre, llevó, por cuestión de espacio vital, a poner a la Misa como un «casillero» más. No faltaron miles de barroquismos para querer ornamentarla y ensalzarla, lo que hacía más pesado al barco que se naufragaba, sino que su espíritu se avinagraba como cualquier otro acto de piedad. Lo que debería ser dulce al alma era una mixtura de miel y vinagre, quitando, por momentos, el ingrediente más apetitoso.

    No quiero alargarme porque sé que muchos de los lectores son personas formadas. Y esto ya es un déjà vu. Pido disculpas. Yo recién comienzo a saborearlo.

    Jamás gusté más de mi Misa sino cuando salí de ese grupo que hacía de este hermoso momento donde lo eterno y lo temporal se unen en la persona del Verbo, un desgranar de las cuentas de un rosario diario.

    ¡Gracias, familia Stier, por tanto bien para nuestra Patria! ¡Dios los colme de bendiciones!

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Así es, no se corte usted. Su comentario me empezaba a interesar de veras cuando empezó a sugerir que existen ciertas prácticas piadosas en los ambientes neocon que podrían corroer la Misa. Pero nunca llegó a explicar cuáles podrían ser tales prácticas. Eso es algo novedoso, al menos para mí, y me hubiera gustado estar al tanto de los detalles que tenga usted a bien compartir.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Yo también he sido peregrino varios años, y quiero dar mi opinión. La misa, evidentemente, no puede reducirse a un «casillero» más. Pero no comparto en nada la idea de que la «cáscara» de actos piadosos fuera de la misa estén de más o hagan la misa de menos. La oración y otros actos de piedad no sustituyen los sacramentos, pero son necesarios (en el caso de la oración, absolutamente necesaria) para que su gracia ex opere operato sea plenamente eficaz por parte del sujeto. No creo que esto sea ninguna opinión novedosa, sino lo que decían Ligorio y la teología tridentina en general. La espiritualidad puramente «litúrgica» es una novedad (más allá de que con más o menos razón apele a la antigüedad, como todas las novedades del siglo XX). De hecho, creo que una de las cosas que falta en la peregrinación (como opinión constructiva, que ya he comentado a mis amigos entre los organizadores) es tiempo de oración personal y silenciosa. No creo que sea ideal que, entre la misa y los rosarios del camino, durante tres días en todo momento la oración deba ser dirigida. Evidentemente, a nadie se le prohíbe rezar en su cabeza, pero el ritmo agotador del camino puede resultar fácilmente en que el rosario se haga distraidamente y luego no queden fuerzas para prestar atención a la misa. A eso se le añade que el resto del tiempo está ocupado en preparar las tiendas y en tal o cual cosa, y habrá quien al final haya pasado el día prácticamente sin rezar. Mejoraría mucho si se intentara maximizar el tiempo en el que el Santísimo está expuesto en el campamento, dando una oportunidad de recogimiento a quien así lo quiera. Tiempo que se pueda dedicar a la cáscara, el aparato y los barroquismos, según la piedad de cada uno.

      Por lo demás, yo no comparto la alegría por la «decadencia, por gracia de Dios», de aquellos grupos que intentaron «amalgamar el Vaticano II y la fe de siempre». Para empezar, porque son una parte de la Iglesia que en su mayor parte intentan transmitir con mayor o menor éxito la única fe verdadera en la única Iglesia verdadera. El CVII es un Concilio más de la Iglesia de Cristo, y «amalgamarlo» con la fe de siempre es un deber inexcusable. Y también los grupos que intentan «no amalgamar» tienen sus propios problemas, porque en todas las casas cuecen habas. Lo que no me ha impedido recibir los sacramentos y la predicación de unos y otros, sin haber pertenecido nunca a los «tradis» ni los «neocones». Los «espejismos de santidad» se dan en todos los grupos y también los tradis deben, como todos debemos, hacer un examen de conciencia desconfiando de sí propios.

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